Maratón de Atenas: una carrera legendaria
Casi todas las ciudades del mundo organizan su propio 42,195 km. Algunas carreras, sin embargo, son más míticas que otras. El Maratón de Atenas es una de ellas y cada año atrae a corredores de todo el mundo, dispuestos a seguir las huellas del mensajero Fidípides. Así fue la 42.ª edición de esta prueba histórica, celebrada el domingo 9 de noviembre.
Los 40.000 participantes tomaron la salida en un recorrido casi idéntico al trazado original. La ocasión perfecta para ponerse en la piel del soldado Fidípides, que recorrió unos 40 kilómetros desde Maratón hasta Atenas para anunciar la victoria de los griegos sobre los persas. Ocurrió hace 2.500 años, durante la primera guerra médica. Una gesta que, según la leyenda, le costó la vida por la magnitud del esfuerzo. Sin saberlo, el mensajero pasó a la historia.
1896, los primeros Juegos Olímpicos modernos en Atenas
El primer maratón nació en 1896, con motivo de los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, celebrados en Atenas. La idea era rendir homenaje a esta leyenda de la Antigüedad. El evento se presentó como la resurrección de la gloriosa Grecia clásica, que celebró los Juegos Olímpicos durante más de 1.000 años, entre el 776 a. C. y el 393 d. C. La tradición se interrumpió a comienzos del siglo V por decisión del emperador Teodosio. El motivo: aquel acontecimiento pagano entraba en contradicción con la nueva religión cristiana.
La distancia de 42,195 km, y no de apenas 40 km, apareció en 1908, durante los Juegos Olímpicos de Londres. El recorrido se alargó 2 km para que la prueba olímpica comenzara bajo las ventanas del castillo de Windsor, a petición de la esposa del rey Eduardo VII, hijo de la reina Victoria. El capricho real no terminó ahí: el monarca decidió que la llegada se situara frente a su palco en el White City Stadium. Desde entonces, los 42,195 km se han mantenido sin cambios.
Un recorrido exigente y una llegada emblemática
El trazado es conocido por su historia y su belleza, pero también por su dureza. Con 550 m de desnivel positivo, la carrera encadena subidas y bajadas. La prueba se complica claramente a partir del kilómetro 20. El inicio es bastante rápido, pero después llegan varios tramos exigentes, como el paso por el puerto de Pallini, entre los kilómetros 27 y 28, y la subida de los kilómetros 30 y 31, antes del descenso hacia la capital. Los maratonianos pudieron contemplar las estatuas emblemáticas repartidas por el recorrido, los paisajes de olivares y viñedos, y todo ello con vistas al mar Egeo.
El Maratón de Atenas, apodado The Authentic, es el mismo que acogió los Juegos Olímpicos de 2004. También conserva un trazado casi idéntico al de 1896. Los participantes tomaron la salida en el pueblo de Maratón, cerca del campo de batalla donde los atenienses derrotaron a los persas, tres veces más numerosos que ellos.
La meta está situada en el corazón del estadio Panatenaico, después de atravesar distintos pueblos y barrios. Este estadio antiguo de Atenas fue renovado para los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna. En aquella fiesta de 1896, el griego Louis Spiridon se proclamó campeón olímpico. Hoy, los corredores todavía pueden sentir la emoción al entrar en este recinto con capacidad para 80.000 personas.
Los corredores locales, protagonistas
Este año, los griegos rindieron homenaje a su legado de la mejor manera posible. La victoria fue para Panagiotis Karaiskos con un tiempo de 2 h 20 min 10 s, por delante de su compatriota Konstantinos Stamoulis (2 h 23 min 24 s). El bronce fue para el húngaro Laszlo Tarnai (2 h 23 min 53 s). En la carrera femenina, las atletas locales firmaron un doblete. Stamatia Noula se impuso con 2 h 39 min 28 s, seguida de Panagotia Vlachaki (2 h 49 min 31 s) y Ourania Rempouli (2 h 52 min 07 s). La gran cita también incluyó otras pruebas, como las carreras de 10 km y 5 km, además de las carreras infantiles.
El Maratón de Atenas es una de esas carreras legendarias. Una prueba tan espectacular como exigente que permite caminar, o más bien correr, tras las huellas del heroico mensajero Fidípides. Entre olivares, viñedos, estatuas y el mar Egeo, este recorrido mediterráneo y exigente merece de sobra el viaje. Completar los 42,195 km entre Maratón y Atenas no es precisamente un paseo. Pero todos los participantes cruzaron la meta en el estadio Panatenaico con la cabeza llena de recuerdos.