Maratón Loudéac-Pontivy: Guillaume Ruel pulveriza el récord y Amélie Sinquin se lleva el espectáculo

Dorian Vuillet
Por Dorian Vuillet

Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026

Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026

Maratón Loudéac-Pontivy: Guillaume Ruel pulveriza el récord y Amélie Sinquin se lleva el espectáculo
© Marathon Loudéac-Pontivy

Este domingo 31 de mayo, 5.200 corredores recorrieron las carreteras del centro de Bretaña en la 9.ª edición del Maratón Loudéac-Pontivy. Guillaume Ruel, con 2h23:05, y Amélie Sinquin, con 2h55:51, subieron a lo más alto del podio.

Cuando Guillaume Ruel llega al Maratón Loudéac-Pontivy, acaba de completar tres semanas de concentración en Font-Romeu. No es precisamente una estancia para tumbarse tranquilamente en una hamaca a 1.800 m de altitud. Para el atleta del Stade Saint-Lô, plusmarquista europeo de 50 km y récordman francés de 100 km, la altitud se trabaja con rigor, y eso se nota en el crono. Desde la salida, en el hipódromo de Calouet, en Loudéac, sobre un recorrido punto a punto que transcurre en gran parte por la Vélodyssée, una antigua vía ferroviaria reconvertida en vía verde, y bordea el canal de Nantes a Brest, Ruel impone desde el primer metro su ritmo de crucero. Nada de arrebatos de ego ni de tácticas innecesarias: el normando corre a su velocidad, la de las grandes distancias, que ya es su sello de identidad.

El resultado habla por sí solo. Ruel cruza la línea de meta en la Halle Safire en 2h23:05 y borra de un plumazo el anterior récord de la prueba. Florian Le Vigouroux (Cima Pays d’Auray) completa el podio con 2h30:22, por delante de Kleden Favennec (Quéven Athlétisme), que marca 2h32:02. Ambos firman además una nueva mejor marca personal. Un podio que deja claro el nivel de esta edición. Para Ruel, esta victoria bretona se suma a una temporada 2026 ya de por sí cargada. Unas semanas antes, el atleta de Saint-Lô había logrado otro triunfo en el Marathon des Héros de Bayeux, por las carreteras normandas de las playas del Desembarco, confirmando su condición de especialista en maratones de naturaleza con un fuerte arraigo territorial. Bretaña lo estaba esperando.

La Rigole d’Hilvern, las esclusas y unas piernas al rojo vivo

Es difícil hablar de Loudéac-Pontivy sin detenerse en su recorrido, que por sí solo ya es un argumento de peso. El maratón lleva a los corredores por algunas de las postales más bellas de la Bretaña interior: la Rigole d’Hilvern, el canal de Nantes a Brest con sus escaleras de esclusas y el castillo medieval de Pontivy, el de los duques de Rohan, que aparece casi por sorpresa en el tramo final de la carrera.

Bosques, bocage, pueblos bretones, esclusas y canal: el itinerario permite desconectar tanto como correr. El perfil es, en líneas generales, bastante rápido, con una altitud de entre 58 y 94 metros, aunque las piernas terminan pasando factura después del kilómetro 35. Los caminos de sirga estabilizados y los senderos recorren buena parte de la Vélodyssée, esa antigua vía ferroviaria reconvertida que atraviesa el corazón de Bretaña con discreción.

Los corredores pasan por Saint-Gonnery, que no Sean Connery, como recuerda con ironía la web de la carrera, y después por Saint-Gérand, antes de divisar por fin las torres del castillo, anunciando el final del suplicio. Este año, el recorrido atravesó dos veces el centro de Loudéac y también el de Pontivy, además del parque de Aquarev y un tramo más largo de la Rigole d’Hilvern, en una versión ampliada respecto a ediciones anteriores.

Sinquin y Balluais-Delaunay, un duelo decidido por siete segundos

En la llegada femenina, el guion se convierte en puro suspense. Amélie Sinquin, del Stade Rennais Athlétisme, se impone en 2h55:51, pero Ludivine Balluais-Delaunay de los Joggers du Couesnon permanece pegada a sus talones durante 42 kilómetros. La diferencia final es de siete segundos, apenas algo más del tiempo necesario para leer esta frase en voz alta. En un maratón, siete segundos no son nada y lo son todo a la vez.

Eugénie Boterf (Caen Athletic Club) sube al tercer cajón del podio con 3h13:32, por delante de Coralie Tirot (S/L ASPTT Rennes) y de la veterana Natacha Pestel (EA Pays de Brocéliande), vencedora en categoría M3 con 3h26:32. Una prueba de que este maratón se toma muy en serio sus categorías de edad.

Benoît Fanouillère, el inamovible

En el medio maratón, una figura local volvió a brillar con una regularidad capaz de hacer sonrojar a los cronómetros. El dueño de la casa, Benoît Fanouillère, corredor del S/L Athlétisme Loudéac, logra su séptima victoria en esta prueba con 1h12:53. Siete triunfos, prácticamente en su carrera de casa, en una ciudad donde entrena y en la que seguramente conoce cada curva del recorrido al milímetro. Théo Noël (Athlétisme Pays de Pontivy) termina segundo con 1h13:00. En la categoría femenina, Katia Raoult (S/L Castres Athlétisme) domina el medio maratón con 1h19:18, con una cómoda ventaja sobre Lénaïck Touzé (Dominicaine A), segunda con 1h20:02.

En 10 km y 5 km, la juventud toma la palabra

El 10 km se lo lleva Mathieu Coyat, atleta de categoría promesa del S/L Athlétisme Loudéac, con 31:48, un tiempo que impresiona en una prueba en ruta. En mujeres, Cécilia Mobuchon (ASCO Inter Atlas), campeona de Francia de medio maratón en 2019, vence con 38:23, al frente de un gran top 10 ocupado casi por completo por atletas de las categorías SEN y M0.

En el 5 km, terreno de juego de cadetes y promesas, Pierre Barbe (S/L AC Merdrignac) se impone en la categoría masculina con 16:41. En mujeres, Laetitia Gérard gana con 20:55, por delante de Tiphaine Le Lavandier y Auralia Hascoet, en una distancia que a menudo supone el primer gran subidón de una competición oficial para muchos participantes.

5.200 corredores y una Bretaña que corre

La cifra merece atención. Este año, 5.200 corredores recorrieron las carreteras del centro de Bretaña y tanto el maratón como el medio maratón agotaron los dorsales varias semanas antes de la salida. Cuando se acercaba el evento, las inscripciones seguían abiertas únicamente para el 10 km y el 5 km. Una prueba de que el interés por este maratón no deja de crecer.

Grupos de música y espectadores animaron el recorrido y los dos núcleos urbanos atravesados, convirtiendo la jornada en mucho más que una simple competición deportiva. Música, concurso al mejor disfraz entre los corredores y una zona de finishers en la Halle Safire: la fórmula Loudéac-Pontivy mezcla rendimiento y fiesta con una naturalidad muy bretona.

El “primer maratón del centro de Bretaña” sigue creciendo

En solo nueve ediciones, el Maratón Loudéac-Pontivy se ha ganado una reputación propia en el mapa del running francés. La organización lo presenta como el primer maratón del centro de Bretaña y ofrece una prueba exigente para el crono, contemplativa por sus paisajes. Esa dualidad es precisamente lo que engancha. Aquí no se viene solo a buscar una marca; también se viene a correr junto a esclusas con dos siglos de historia y a ver aparecer el castillo de los Rohan en los últimos kilómetros, como una recompensa. La 10.ª edición ya asoma en el horizonte. Si Guillaume Ruel vuelve para defender su título y Fanouillère intenta conquistar su octava victoria en el medio maratón, está claro que nos espera otra jornada memorable a orillas del canal de Nantes a Brest.

Resultados del Maratón Loudéac-Pontivy