Nicolas Duplàa gana los 100 km del Marathon des Sables Jordanie… en alpargatas
Publicado el jue, 10 de septiembre de 2026
Actualizado el jue, 10 de septiembre de 2026
Bajo el sol abrasador del Wadi Rum, un vasco hizo hablar a la pólvora… en alpargatas. En el Marathon des Sables Jordanie, Nicolas Duplàa, de 39 años, ganó los 100 km repartidos en tres etapas con un tiempo de 10:21:34, combinando rendimiento extremo, minimalismo y orgullo vasco para inscribir su nombre en la historia de un ultra fuera de lo común.
En el desierto del Wadi Rum, bajo un sol de justicia y entre dunas rojas que se pierden en el horizonte, Nicolas Duplàa ha escrito una página aparte en la historia del Marathon des Sables Jordanie. 100 km, tres etapas y unas condiciones extremas. Para atravesar aquel infierno del desierto, el corredor de 39 años no eligió las últimas zapatillas técnicas del mercado, sino un par de alpargatas. Sí, han leído bien: alpargatas.
Afincado en Orthez, donde trabaja como jefe de proyecto y formador en una empresa informática, Duplàa acumula veinte años corriendo, varios trails extremos y tres participaciones en el Marathon des Sables antes de su hazaña en Jordania, entre ellas las ediciones de Fuerteventura y Perú y la edición «Legendary» de 2021.
El atleta originario de Soule, en el País Vasco francés, completó su aventura jordana en 10:21:34 y terminó primero por un margen mínimo. El resultado llama la atención, pero el gesto va mucho más allá de una simple estadística. En un deporte cada vez más equipado, el minimalismo y el arraigo se imponen aquí a la tecnología.
Correr por el desierto de otra manera
Con todos sus ingredientes, el Wadi Rum impone su ley. Arena movediza, roca, calor asfixiante y viento abrasador convierten cada zancada en una incógnita. La mayoría de los corredores se equipa con zapatillas ultratécnicas, suelas amortiguadas y tacos adaptados a cada tipo de terreno. Nicolas Duplàa, en cambio, afrontó este MDS Jordanie con lo que muchos considerarían un accesorio anacrónico.
Atraído por los grandes espacios y el calor del desierto, Nicolas Duplàa añade: «Estas inmensidades de arena fina, estas rocas majestuosas, estos colores… Los paisajes eran impresionantes. El Marathon des Sables me permitió vivir una auténtica semana de vacaciones deportivas». Desde el punto de vista puramente físico, correr así exige una adaptación total. La zancada se vuelve más natural, casi instintiva. «En la arena, la diferencia con unas zapatillas clásicas es mínima, explica. En cambio, sobre terreno duro resulta más exigente: la zancada debe ser más minimalista, lo que carga más los gemelos y los tendones de Aquiles.»
El arte de abrirse su propio camino
La victoria de Nicolas Duplàa no es solo deportiva. También cuenta una filosofía. La suya. En el mundo de los ultratrails, donde cada gramo y cada milímetro de drop cuentan, demuestra que el rendimiento puede convivir con la sencillez.
«Corro en alpargatas para promocionar mi tierra, el País Vasco, y más concretamente Soule, mi provincia de origen. Es una forma de demostrar que nuestros productos son de calidad, resistentes y auténticos. »
«Correr en alpargatas siempre llama la atención y crea vínculos con los demás corredores. Hasta mis huellas en la arena eran distintas de las del resto: ¡mis compañeros podían seguirme el rastro!», cuenta con humor. Las alpargatas se convierten así en un símbolo. Hay que atreverse a ser diferente, mantenerse fiel a las raíces y conservar intacto el placer.
Un rendimiento fuera de lo común
Completar 100 kilómetros en 10:21:34 y en esas condiciones sitúa a Nicolas Duplàa entre los grandes. A lo largo de las tres etapas, el vasco combinó resistencia, estrategia y experiencia. Cada tramo exigía una concentración extrema para gestionar el calor, la arena, las rocas y el cansancio acumulado. Y con alpargatas, cada etapa se convertía en un desafío añadido.
Pero la belleza de este relato está en su sencillez. Nicolas Duplàa no buscaba únicamente mejorar sus tiempos: quería contar una historia, poner un territorio en movimiento y recordar que correr puede seguir siendo un acto natural y simbólico. «Corro en alpargatas para promocionar mi tierra, el País Vasco, y más concretamente Soule, mi provincia de origen. Es una forma de demostrar que nuestros productos son de calidad, resistentes y auténticos.»
Una victoria que inspira
Para el corredor popular o el apasionado del asfalto, la historia de Nicolas Duplàa ofrece una perspectiva refrescante. Demuestra que la voluntad, la experiencia y el vínculo con el entorno pueden marcar la diferencia. También recuerda que correr puede ser tanto una forma de expresión personal como un logro atlético.
Como presidente del club Xiberotarrak y de la asociación La Grande Espadrouille, trabaja durante todo el año para promover el deporte accesible para todos y la cultura vasca. Correr puede seguir siendo un gesto de autenticidad y placer, incluso en las condiciones más extremas.
En el silencio del desierto, entre dunas y cañones, un vasco corrió en alpargatas y a su manera. Dejó su ritmo, su estilo y su tierra impresos en 100 km de arena. Nicolas Duplàa no firma solo una victoria: deja una huella duradera en la forma de entender la ultradistancia. En un mundo donde todo está calibrado y estandarizado, recuerda que un paso fuera de los caminos trillados puede resonar muy lejos.