Kouros, el primer GOAT

Kouros, el primer GOAT

CP
Por Charles-Emmanuel Pean

Publicado el jue, 10 de septiembre de 2026

Actualizado el jue, 10 de septiembre de 2026

Vivimos una época en la que las grandes actuaciones y los récords se suceden a una velocidad increíble, sobre todo en las largas distancias. Sin embargo, ya en los años ochenta hubo un hombre que prácticamente delimitó las fronteras del ultrafondo. El griego Yiannis Kouros, todavía admirado por sus compañeros, dominó las pruebas de resistencia extrema durante tres décadas. Sus récords dan fe de una carrera fuera de lo común que aún inspira a una nueva generación de atletas, entre ellos el belga Matthieu Bonne.

En el mundo del ultramaratón, hay un nombre que siempre aparece cuando se habla de los límites del cuerpo humano: Yiannis Kouros. « El Dios corredor», «El Fidípides moderno», «El Imparable». El atleta nacido en Trípoli acumuló apodos a la altura de su dominio de las carreras. A lo largo de su carrera, Kouros batió más de 160 récords del mundo. La cuestión es así de sencilla: casi cada vez que competía, dejaba una nueva plusmarca mundial. Y algunos de esos récords todavía siguen vigentes. Cuando uno se detiene en las distancias y las marcas en cuestión, queda claro que se trata de alguien fuera de lo común entre los mortales. Incluso el genial Kilian Jornet se estrelló contra uno de los récords de Kouros en un intento realizado en 2020. El español quiso añadir a su abrumador palmarés el récord del mundo de 24 horas en pista, en poder del gigante griego desde 1997. Desde entonces, Kouros ha sido superado en esa marca concreta por Aleksandr Sorokin (319,61 km frente a 303,506 km).

Legado y récords: cifras que desafían al tiempo

Hablar de Kouros es desplegar una lista vertiginosa de actuaciones. En su apogeo, el atleta griego ostentaba casi todos los grandes récords del ultramaratón, desde los 100 km hasta las carreras de varios días. Resulta difícil hacer una lista exhaustiva de sus hazañas, porque son innumerables, pero sí podemos fijarnos en las que aún siguen vigentes: 

  • 48 horas en pista: 473,495 km recorridos en Surgères, Francia, en mayo de 1996. ¿Una cifra que permita hacerse una idea de la actuación? El griego mantuvo una media de 10 km/h durante dos días, sin apenas descansar. Este récord podría cambiar de manos muy pronto: el belga Matthieu Bonne recorrió el pasado mes de junio 485,099 kilómetros en 48 horas durante el Mundial de la especialidad celebrado en Pabianice, Polonia. La nueva plusmarca está pendiente de homologación.
    1.000 km en pista: 5 días, 16 horas y 17 minutos, logrados en Australia en 1984
    1.000 millas: 10 días, 10 horas y 30 minutos en Nueva York en 1988

Cifras absolutamente monumentales… Son actuaciones tan exigentes que hoy rara vez se intentan. No solo requieren una resistencia fuera de lo común, sino, sobre todo, una fortaleza mental difícil de comprender. Lo ilustra esta frase de Kouros: «Cuando el cuerpo se viene abajo, la mente debe tomar el relevo. El dolor es una ilusión.» Sus cuatro victorias en la Spartathlon, 246 km entre Atenas y Esparta, le valieron el apodo de «El Fidípides moderno» y quedaron grabadas en la memoria colectiva. Todas llegaron con una ventaja aplastante y un tiempo récord, consagrando a Kouros como la referencia absoluta de esta prueba mítica. «Correr contra Kouros era correr por el segundo puesto», resumía uno de sus rivales, el estadounidense Joe Fejes, que ni mucho menos era un cualquiera en la disciplina, pues también cuenta con un palmarés notable.

Kouros, poeta estajanovista

Nacido en Trípoli, Grecia, en 1956, Yiannis Kouros no estaba predestinado a convertirse en uno de los mejores corredores de su generación. Poeta y músico, primero se expresó a través del arte antes de dedicarse al atletismo. De hecho, todavía se pueden encontrar rastros de su música en su web oficial. Kouros corrió su primer maratón con 21 años, en 1977, con un tiempo de 2:43:15. Después no dejó de mejorar sus marcas hasta alcanzar 2:25 en 1981. Ese mismo año, Yiannis ganó el Maratón de Atenas. En 1983, seis años después de debutar en la distancia reina, el corredor griego ya había completado veinticinco maratones. La máquina estaba en marcha. Ese año se presentó en la Spartathlon, una carrera de 246 km que resucita la leyenda antigua de Fidípides. Tomaron la salida 45 corredores. Kouros no se limitó a ganar: pulverizó las previsiones de los organizadores al terminar en 21:53:42. En 1984 la completó en 20:25. Su récord permaneció imbatido hasta 2023, cuando su compatriota Fotis Zisimopoulos logró superarlo después de 40 años de espera, con 19:55:09. Tras esas primeras actuaciones memorables en la Spartathlon, encadenó victorias y récords. Pero, a diferencia del maratón o del atletismo convencional, el ultrafondo seguía siendo por entonces una disciplina de nicho, y las hazañas de Kouros apenas trascendían al gran público. No importaba: el griego construyó una reputación casi mística. Sus rivales lo describían como «inhumano», capaz de encadenar kilómetros con una regularidad robótica. En Colac, Australia, estableció algunas de sus marcas más emblemáticas. En Nueva York se lanzó a por las distancias más extremas, como las 1.000 millas. Allí donde competía, dominaba. «Corría como si viniera de otro planeta», contó el francés Jean-Gilles Boussiquet, organizador de las 48 horas de Surgères.

Sus sucesores: Sorokin, Bonne y la nueva generación

Cuarenta años después de sus primeras hazañas, la huella de Kouros sigue siendo imborrable. Pero una nueva generación de ultramaratonianos ha empezado a desafiar su legado. Entre ellos destaca Aleksandr Sorokin, un lituano que dejó el póker para dedicarse a correr. Desde 2017 acumula récords en 100 km, 12 horas y 24 horas. En 2022 borró uno de los «tótems» de Kouros, el récord de 24 horas, con 319,6 km. «Kouros demostró lo que era posible. Sin él, no me habría atrevido a soñar con estas distancias», declaró Sorokin en homenaje al griego después de su hazaña. En 2024 le llegó el turno al belga Matthieu Bonne de seguir las huellas del gigante. Triatleta, ya se había dado a conocer por sus desafíos personales, como cruzar a nado el canal de la Mancha o dar la vuelta a Bélgica en triatlón. En Policoro, Italia, batió en 2024 el récord del mundo de seis días al superar la barrera simbólica de los 1.045 km. «Batir un récord de Kouros es como escalar el Everest. Sabes que nunca serás el primero en hacerlo, pero quieres demostrar que todavía es posible», explicó el belga tras aquella actuación. Estos nuevos campeones reivindican su vínculo con el maestro. Pero su enfoque es distinto: mientras Kouros confiaba en su fortaleza mental y en su instinto, ellos cuentan con las ventajas de la modernidad en materia de entrenamiento, nutrición y seguimiento. Esta diferencia fundamental agranda aún más el aura del griego: sin sensores, sin GPS y sin apoyo científico, estableció referencias que los campeones actuales todavía tienen dificultades para superar. Sus récords extremos, como los de 1.000 km y 1.000 millas, permanecen intactos y probablemente lo harán durante mucho tiempo. Como resumió el estadounidense Scott Jurek, otra figura del ultrafondo: «Todos corremos a la sombra de Kouros.» La sombra de un gigante.

A sus 69 años, y todavía en plena forma, Yiannis Kouros sigue siendo un embajador de su pasión y apoya numerosos ultramaratones. También continúa cultivando sus otras pasiones, la música y la poesía, porque para él «correr es un arte. No corro para ganar, sino para expresarme. Es como escribir un poema. Cada carrera es un poema diferente.»

Un ser definitivamente aparte.

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