MAIF Ekiden de Paris 2026: la Federación Francesa de Atletismo acelera su transición ecológica

LR
Por La rédaction

Publicado el jue, 15 de octubre de 2026

MAIF Ekiden de Paris 2026: la Federación Francesa de Atletismo acelera su transición ecológica

El domingo 1 de noviembre de 2026, el MAIF Ekiden de Paris reunirá a 1.630 equipos y a un récord de 9.780 participantes en su 13.ª edición. La Federación Francesa de Atletismo ha decidido situar la transición ecológica en el centro de la organización de esta cita.

Correr en equipo para completar un maratón, pasarse el testigo y compartir el esfuerzo con un escenario parisino excepcional. Desde hace más de diez años, el MAIF Ekiden de Paris cultiva esta fórmula de éxito, con la Torre Eiffel y los monumentos de la capital como telón de fondo. Pero detrás de esta fiesta del running se ha ido imponiendo otro desafío: reducir el impacto ambiental del evento sin renunciar a su capacidad para reunir a la gente.

En su decimotercera edición, la cita organizada por la Federación Francesa de Atletismo, con el respaldo histórico del grupo MAIF, da un nuevo paso adelante. Con 1.630 equipos inscritos y 9.780 corredores previstos el 1 de noviembre, la prueba ha agotado sus dorsales y confirma su condición de mayor ekiden de Europa. Una popularidad que da todavía más alcance a las decisiones de sus organizadores: a esta escala, cada medida revisada puede contribuir a cambiar hábitos.

Medidas concretas para un evento más responsable

La responsabilidad ambiental no se limita a unos cuantos gestos simbólicos el día de la carrera. La FFA ha revisado progresivamente distintos aspectos de su organización para limitar los residuos, favorecer comportamientos responsables e impulsar una práctica deportiva más sobria.

Entre las medidas ya integradas en el MAIF Ekiden de Paris, la eliminación de las camisetas de finisher supone un cambio significativo. Durante mucho tiempo consideradas un imprescindible de las carreras en ruta, estas prendas conmemorativas no son, sin embargo, indispensables para vivir la experiencia deportiva. Prescindir de ellas permite cuestionar las costumbres del sector y apostar por un uso más racional del material que se distribuye.

La misma lógica se aplica a la hidratación. Los puntos de agua reducen la necesidad de recurrir a botellas individuales, mientras que los avituallamientos a granel ayudan a disminuir los envases. La recogida selectiva de residuos completa el dispositivo, con un objetivo sencillo: gestionar mejor lo que no se puede evitar y reducir al máximo lo que se genera.

La organización también actúa sobre uno de los grandes componentes de la huella ambiental de los eventos deportivos: los desplazamientos. La instalación de un aparcamiento gratuito para bicicletas anima a los participantes a optar por una movilidad más sostenible para llegar al recinto de la carrera.

En la zona del evento, varios puestos dedicados a la recuperación y la reutilización de material deportivo prolongan esta línea de trabajo. Dar una segunda vida al equipamiento, facilitar que circule y evitar que acabe desechado: son palancas que integran el running en una lógica de economía circular. Un enfoque especialmente pertinente en un entorno donde las zapatillas, la ropa técnica y los accesorios ocupan un lugar importante.

Por separado, estas medidas pueden parecer modestas. Juntas dibujan otra manera de concebir una gran cita de running, en la que el éxito no se mide únicamente por el número de participantes, la calidad del recorrido o el ambiente en la línea de meta.

Medir para avanzar: el carbono en el centro del proceso

Para pasar del compromiso a una evaluación concreta, la FFA se ha asociado con Climeet, una solución destinada a los organizadores de eventos que quieren medir y gestionar su huella de carbono. El reto es fundamental. Reducir el impacto exige primero conocerlo, identificar las principales fuentes de emisiones y seguir la evolución de los resultados a lo largo del tiempo. Medir permite así ir más allá de las buenas intenciones y establecer prioridades entre las acciones que deben llevarse a cabo.

El trabajo se apoya, entre otros elementos, en los datos recogidos durante el MAIF Ekiden de Paris, así como en los obtenidos con motivo del meeting de Paris Diamond League, otra cita destacada del calendario federativo. Poner en común estas experiencias permite abordar la reflexión desde una perspectiva más amplia que la de una carrera aislada.

El proceso también coincide con las directrices del Ayuntamiento de París, cuya Carta de eventos responsables establece compromisos para reducir las consecuencias ambientales de las actividades organizadas en su territorio. En 2026, el consistorio también está probando Climeet para medir y gestionar el impacto ambiental de los eventos.

El cambio de método es importante: ya no se trata únicamente de anunciar compromisos o poner en valor iniciativas, sino de apoyarse en datos para evaluar los avances y detectar los márgenes de mejora. «Este proceso supone una evolución importante: pasar de una lógica declarativa a otra basada en la medición y la gestión de los impactos », señala la dirección de transición ecológica y clima del Ayuntamiento de París.

Para el running, un deporte popular por excelencia, esta exigencia abre perspectivas concretas. Los desplazamientos de los participantes, la gestión de los avituallamientos, el material distribuido y los recursos empleados son cuestiones que deben examinarse. Medir no es, por tanto, un fin en sí mismo, sino una herramienta para orientar las decisiones futuras.

Fair Play For Planet: una ambición que va más allá de la línea de salida

El compromiso ambiental del MAIF Ekiden de Paris forma parte de una política más amplia impulsada por la Federación Francesa de Atletismo. El rendimiento social figura ya entre las líneas de desarrollo de la institución, que quiere transformar las prácticas durante todo el año y en todos los niveles de la disciplina.

Esta orientación cuenta, en particular, con el reconocimiento de la certificación Fair Play For Planet, un programa que anima a las organizaciones deportivas a integrar las cuestiones ambientales y sociales en su funcionamiento. Para la FFA, el reto va más allá de organizar sus grandes eventos: también consiste en dar impulso a todo su ecosistema, desde los clubes hasta los atletas federados, pasando por los territorios.

«El rendimiento social es hoy una de las líneas fuertes del plan de desarrollo de la Federación, en todos los ámbitos y durante todo el año», recuerda Emmanuelle Jaeger, presidenta delegada de la FFA. También subraya la importancia de medir objetivamente las consecuencias de las medidas aplicadas para seguir avanzando.

Julien Pierre, presidente de Fair Play For Planet, considera que se trata de una señal potente para el deporte francés. «Este compromiso al nivel de una federación nacional es una señal potente para el deporte francés », afirma, e insiste en la necesidad de medir los impactos, poner en valor las acciones existentes e identificar nuevas vías de progreso.

Para el atletismo, el objetivo es convertir un proceso institucional en una dinámica sobre el terreno. Los grandes eventos ofrecen una gran visibilidad, pero los cambios duraderos también se construyen en los clubes, en la práctica cotidiana y en las decisiones organizativas más habituales.

MAIF y la FFA: cambiar el modelo sin perder el espíritu del deporte

El grupo MAIF, socio histórico del evento, acompaña esta evolución. Para Yves Pellicier, su presidente, el MAIF Ekiden de Paris demuestra que otro modelo es posible: «más responsable, más sobrio y tan integrador como siempre». La certificación Fair Play For Planet reconoce, según él, un trabajo iniciado hace tiempo y la voluntad de movilizar a todo el ecosistema deportivo. Una ambición que depende menos de una transformación espectacular que de la suma de acciones concretas y su mejora continua.

Esta visión encaja especialmente bien con el propio formato del ekiden. A diferencia del maratón individual, el relevo se basa en una responsabilidad compartida: cada corredor contribuye al rendimiento del equipo y el resultado depende del compromiso de todos. Una mecánica colectiva que conecta de forma natural con la necesidad de coordinar esfuerzos para responder a los desafíos ambientales.

«El principio de un maratón por relevos encarna valores esenciales: cooperación, solidaridad y desafío colectivo», recuerda Elouan Lannuzel, presidente de Climatosportifs. Este colectivo de deportistas comprometidos estará presente antes de la carrera, con un entrenamiento de preparación y un encuentro dedicado a una práctica deportiva más responsable, y el día de la prueba con dos equipos participantes.

La cita será el martes 27 de octubre en Climate House Paris, un espacio dedicado a acelerar la transformación ecológica y social de la economía. Tras una salida colectiva abierta a varias decenas de corredores, los participantes podrán debatir sobre cómo transformar las prácticas deportivas. Cuatro días antes de la salida, el encuentro aportará así una dimensión adicional al evento: la de un espacio de sensibilización e intercambio de experiencias.

El running ante su propio desafío

La popularidad del running es una formidable fuerza colectiva. También invita a preguntarse por los recursos necesarios para organizar eventos cada vez más atractivos. Desplazamientos, equipamiento, envases, hidratación y residuos: las vías de acción son numerosas y exigen respuestas adaptadas a cada prueba.