Corea del Norte celebra su primer maratón internacional desde 2019: una experiencia fuera del tiempo

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Por Clément Laborieux

Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026

Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026

Corea del Norte celebra su primer maratón internacional desde 2019: una experiencia fuera del tiempo
© Koryo Group

Todos tenemos una lista de maratones que soñamos con correr algún día. Nueva York, Tokio, Boston, Londres, el Mont-Blanc… Pero hay una prueba mucho más improbable que las demás: el Maratón de Pyongyang, en Corea del Norte. Este domingo 6 de abril de 2025, volvió a ser una posibilidad real. Por primera vez en seis años, los corredores extranjeros pudieron, casi como un privilegio, recorrer las grandes avenidas de la capital norcoreana durante el maratón internacional de Pyongyang.

Una salida fuera del tiempo

La carrera comienza en el mítico Estadio Kim Il Sung, ante unas gradas ocupadas por miles de espectadores cuidadosamente seleccionados. El ambiente resulta extraño, entre la solemnidad y el fervor propio de los grandes estadios de fútbol. Se percibe que todo está bajo control, pero el público cumple con su papel. Los rostros permanecen serios, concentrados, aunque los aplausos no faltan. Los extranjeros son observados con curiosidad y, en ocasiones, con cierta calidez. Cuando suena el pistoletazo de salida, un silencio casi religioso acompaña las primeras zancadas.

Quienes ya han corrido en ciudades festivas, donde la música aparece en cada esquina, pueden sentirse descolocados. Aquí estamos muy lejos del Maratón de Nueva York: el ruido es contenido, las calles están tranquilas y los ánimos escasean. El asfalto está impecable, las avenidas son amplias y casi están vacías. Y al fondo, siempre, esos monumentos gigantescos que vigilan la ciudad como centinelas de piedra.

Mucho más que una simple carrera, una inmersión en otro mundo

Este maratón no se limita a sus 42,195 km. Para los participantes extranjeros, la aventura comienza mucho antes de la línea de salida. Hay que inscribirse a través de Koryo Tours, una agencia especializada que ofrece un paquete de seis días con la carrera, el alojamiento, las visitas y los desplazamientos… siempre en grupo y siempre bajo supervisión. Es imposible aventurarse solo por Pyongyang, y mucho menos decidir el itinerario o dónde parar a comer. Todo está previsto y delimitado. Es el precio que hay que pagar para vivir esta experiencia.

Y vaya experiencia. Quienes estuvieron allí hablan de un choque. No necesariamente brusco, pero sí profundo. Una inmersión en otro mundo, detenido en el tiempo, donde cada gesto y cada mirada parecen cargados de significado. Se corre por una capital cuyo día a día es inaccesible para los visitantes, donde la puesta en escena importa tanto como el esfuerzo físico.

Correr por la historia

La fecha del maratón no es casual. Se celebra cada año, al menos cuando las fronteras no están cerradas, en homenaje a Kim Il Sung, fundador del régimen norcoreano, nacido en 1912. El evento tiene, por tanto, un alcance mucho mayor que el de una simple cita deportiva. Es un homenaje, un escaparate, una demostración de orden y lealtad. Un espectáculo de disciplina en el que todo está, por supuesto, milimetrado.

Para los corredores extranjeros, sobre todo, es una oportunidad rarísima y una experiencia única. En 2019 participaron cerca de 950. Este año son menos, pero quizá estén aún más motivados. Después de seis años de pausa, impuestos por la pandemia y el cierre total del país, la reapertura de la carrera suena a una tímida señal de apertura.

Lo que se llevan los corredores

Quienes regresan hablan de una mezcla de emoción, fascinación y, en ocasiones, también incomodidad. Todo está organizado y vigilado. Cada foto que se toma es más un recuerdo que una instantánea espontánea. Pero ese control permanente no impide que aparezcan momentos auténticos. Miradas cruzadas, sonrisas fugaces, niños que aplauden tímidamente al borde de la carretera… Pequeños detalles que hacen sentir, pese a todo, que existe un vínculo humano.

Y luego está el esfuerzo, por supuesto. Porque es un maratón de verdad. El recorrido exige, el tiempo es imprevisible y el silencio del entorno obliga a buscar la motivación en otro sitio. Pero precisamente por eso, la experiencia se vuelve casi meditativa. Se corre por uno mismo, por esa sensación única de estar dentro y fuera a la vez, como protagonista y testigo.

Un maratón diferente… y sin Strava

Correr en Pyongyang no consiste en buscar una marca. Tampoco en tachar una casilla de Strava o hacer estallar el feed de Instagram. Para eso, primero habría que poder conectarse. El acceso a internet está muy controlado y se reserva exclusivamente a altos cargos o a determinados estudiantes. ¿Y Strava? La aplicación estadounidense es tajante al respecto. Expulsa sistemáticamente a todos los usuarios que suben sus carreras realizadas en Corea del Norte, por motivos de seguridad y de acuerdo con el Gobierno estadounidense. Así que no cuentes con los kudos de tus amigos para felicitarte. Este maratón es otra cosa. Es aceptar sentirse desorientado, salir del marco habitual del corredor trotamundos, cambiar la libertad por la experiencia. Es raro, controlado y particular. Pero inolvidable.

Resultados de las carreras de Pyongyang 2025

  • Maratón masculino: PAK Kum Dong (Corea del Norte) – 2h12’08

  • Maratón femenino: JON Su Gyong (Corea del Norte) – 2h25’48

  • Medio maratón masculino: Ryang Choe Guk (Corea del Norte) – 1h12’19

  • Medio maratón femenino: Kan Ryon Hui (Corea del Norte) – 1h16’32

  • 10 km masculino: Kim Tae Guk (Corea del Norte) – 35’11

  • 10 km femenino: Jon Phyong A (Corea del Norte) – 38’03


Para quienes se calzaron las zapatillas en Pyongyang, fue mucho más que una carrera. Fue un momento suspendido, un paréntesis entre dos mundos. Y si eres de los que corren para descubrir, sentir y dejarse sacudir por la experiencia… entonces sí, quizá algún día tú también tomes la salida en el estadio Kim Il Sung.

Todos los resultados del Maratón de Pyongyang 2025