Maratón de París 2026: bidones reutilizables para los corredores sub 2h50
Publicado el jue, 10 de septiembre de 2026
Actualizado el jue, 10 de septiembre de 2026
Hace unos meses os contábamos que ASO iba a eliminar los vasos y las botellas de los avituallamientos del Schneider Electric Marathon de Paris 2026. La medida dio mucho que hablar. A pocas semanas de la salida, el organizador da un pequeño paso atrás, aunque solo para los corredores más rápidos. Quienes aspiren a bajar de 2h50 sí tendrán bidones de agua ya preparados, un sistema de avituallamiento reservado habitualmente a los atletas de élite. Para el resto, se mantiene el nuevo sistema de hidratación con fuentes.
Todos lo recordamos. El otoño pasado, ASO anunció una pequeña revolución en el mundo del maratón: se acabaron los vasos de cartón y las botellas de plástico. En la edición 2026 del Schneider Electric Marathon de Paris, prevista para el próximo 12 de abril, los corredores tendrán que presentarse en la salida con su propio recipiente de hidratación, ya sea un soft flask, un vaso plegable o lo que prefieran. Será la primera vez que se aplique algo así en un evento de este tamaño, con 55.000 finishers en 2024, y una medida que despertó tanto entusiasmo como rechazo. La comunidad runner reaccionó, en algunos casos con bastante contundencia. Y, por lo visto, ASO ha escuchado, aunque solo en parte. Este miércoles 18 de marzo, la organización anunció una novedad: ampliará el sistema de bidones de élite a una categoría más amplia de corredores, los que aspiren a terminar en menos de 2h50.
Una ampliación del sistema de bidones de élite
Los atletas de élite, ya se sabe, tienen desde siempre su propio protocolo: preparan sus bebidas deportivas personalizadas y la organización las coloca en puntos concretos del recorrido antes de la carrera. Un sistema perfectamente afinado, eficaz y diseñado al 100% para el rendimiento. En la élite, cada segundo cuenta y, como en una parada en boxes de Fórmula 1, es fundamental perder el mínimo tiempo posible en los avituallamientos. ASO extenderá ahora este principio a un grupo más amplio: quienes corran por debajo de 4’01 por kilómetro y salgan desde el cajón preferente, entre las 8:00 y las 8:03.
El año pasado, casi 700 corredores terminaron por debajo de 2h50. No son muchos, pero sí representan claramente el grupo para el que un solo trago mal tomado puede hacer descarrilar una carrera preparada durante meses. Para ellos, parar en pleno esfuerzo unos segundos para llenar un bidón resulta impensable.
¿Cómo funcionará en la práctica?
Estos corredores tendrán acceso a bidones de agua ya llenos, proporcionados por la organización. No podrán simplemente guardarlos en el bolsillo y seguir corriendo: los bidones deberán depositarse obligatoriamente en zonas de recogida específicas, situadas aproximadamente 150 metros después de cada punto de avituallamiento.
¿Y si alguien se olvida de devolver su bidón, ya sea a propósito o no? El reglamento es claro: se expone a la descalificación. ASO se pone seria en este punto, y tiene bastante lógica. El objetivo es precisamente evitar que los bidones reutilizables acaben desperdigados por el recorrido como simples vasos tirados en el suelo. Todos tenemos en mente esas imágenes de miles de vasos cubriendo el asfalto después de una carrera. Una vez haya pasado este primer grupo, se retirará el dispositivo de bidones. Los corredores siguientes utilizarán el sistema previsto inicialmente para todos: 13 puntos de avituallamiento con surtidores de agua, duchas y… su propio recipiente.
Por qué tiene sentido esta decisión
Seamos honestos: cuando se busca un crono ambicioso, bajar de 2h50 es hablar de palabras mayores. Hidratarse en un avituallamiento es todo un arte. Frenar, encontrar un surtidor libre, colocar el soft flask, esperar a que salga el agua… todo eso lleva tiempo. Segundos que cuentan. Segundos que pueden marcar la diferencia en un crono ajustado. Y después hay que hacer un esfuerzo extra para recuperar el ritmo de crucero. Estas arrancadas rompen la cadencia y pueden afectar claramente al tiempo final.
Para los corredores del centro y de la parte trasera del pelotón, el nuevo sistema de recipientes personales sigue siendo perfectamente manejable. Hay tiempo para colocarse, ajustar el recipiente y reanudar la marcha con calma. Pero para alguien que corre a 3’55 por kilómetro y busca la mejor marca de su vida, el más mínimo fallo en el engranaje puede resultar frustrante, incluso devastador a nivel psicológico.
ASO lo ha entendido bien. Es una decisión pragmática, aunque a algunos pueda parecerles un compromiso a medias.
Un compromiso que sigue generando división
En las redes, la reacción no se hizo esperar. Por un lado, los corredores sub 2h50 respiran aliviados. Por otro, quienes corren en 3h, 3h30, 4h… se preguntan por qué no deberían tener acceso a la misma facilidad. La pregunta es legítima, aunque la lógica del volumen resulta incontestable: gestionar bidones reutilizables para 688 corredores concentrados en una ventana de tres minutos es factible. Hacerlo para 55.000 personas repartidas durante horas es una historia completamente distinta desde el punto de vista logístico.
Habrá que ver cómo se desarrolla la edición 2026 en la práctica. La verdadera prueba a gran escala llegará cuando hayan corrido los 55.000 participantes, los voluntarios hayan gestionado los surtidores durante horas y se hayan recopilado las experiencias. Es a menudo entonces cuando se toman las decisiones para el año siguiente.
La apuesta verde de ASO sigue intacta
En el fondo, ASO no renuncia a su ambición ecológica. La eliminación de los vasos desechables y las botellas de plástico sigue en pie para la inmensa mayoría de los corredores. De hecho, la organización se ha preocupado de probar el concepto en condiciones reales en el Marathon de Lyon en octubre de 2025 y, más recientemente, en el Semi-marathon de Paris. Las fuentes con pulsador, los surtidores de agua y las duchas forman parte de un dispositivo diseñado para funcionar con rapidez y eficacia.
Y, paralelamente a los avituallamientos, otras iniciativas verdes avanzan en la misma dirección: los finishers podrán renunciar a la camiseta conmemorativa a cambio de que se plante un árbol. No es gran cosa en sí misma, pero tiene una fuerte carga simbólica.
Lo que hay que recordar
Si el 12 de abril aspiras a bajar de 2h50: buenas noticias, tendrás bidones ya llenos a tu disposición. Recuerda depositarlos en las zonas habilitadas, 150 m después del avituallamiento; de lo contrario, te expones a la descalificación. Sin sorpresas desagradables. Si corres por encima de ese umbral, se aplicará el sistema inicial. Lleva tu propio recipiente, entrena con él antes de la carrera y anticipa las paradas en los surtidores. Se puede gestionar, de verdad, sobre todo si has podido probarlo en algunas tiradas largas con tu soft flask.
En cualquier caso, el Maratón de París 2026 se presenta como un evento clave. Muchos otros organizadores estarán pendientes de la capital para comprobar si este modelo funciona. Y si sale bien, es muy probable que volvamos a verlo en otras grandes carreras durante los próximos años. Nos vemos el 12 de abril en París. Y no te olvides del soft flask.
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