Analizamos los datos que explican las victorias de Yeman Crippa en el Maratón de París y el medio maratón de Nápoles

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Por Clément Laborieux

Publicado el jue, 10 de septiembre de 2026

Actualizado el jue, 10 de septiembre de 2026

Analizamos los datos que explican las victorias de Yeman Crippa en el Maratón de París y el medio maratón de Nápoles
© Amazfit

En el running hay marcas que dejan huella. Y también está la forma de correr, la ejecución de la carrera. La de Yeman Crippa en el Maratón de París 2026 causó sensación. Porque sí, ganar en París con 2h05’18 ya es algo enorme. Pero hacerlo con un negative split perfectamente controlado en un recorrido más exigente en su segunda mitad es otra historia. Es la marca de los grandes. La firma de un corredor que no se deja someter por la dureza del maratón. El italiano no se estrenaba en este tipo de exhibiciones. Dos meses antes ya había golpeado con fuerza en Nápoles, con sus 59’01 en medio maratón, mejorando su propio récord nacional. Dos carreras. Dos distancias. Dos demostraciones. Y gracias a su partner Amazfit, hoy podemos sumergirnos en sus datos de carrera para descubrir la potencia del motor que mueve a Yeman Crippa. Un atleta con un corazón enorme.

Dos carreras, dos distancias, dos esfuerzos distintos

Antes de entrar en las cifras, conviene recordar una regla sencilla: un maratón no se corre como un medio maratón. Y Yeman Crippa lo ilustra a la perfección. En el medio maratón de Nápoles, disputado el pasado 22 de febrero, el esfuerzo fue intenso, rozando el límite de sus capacidades fisiológicas:

Ritmo medio : 2’48/km
Frecuencia cardiaca media : 162 ppm
✔ Distribución por zonas de FC : zona 4 (95%), zona 3 (5%)

En cambio, en el Maratón de París, disputado el 12 de abril, el esfuerzo fue mucho más controlado. El italiano gestionó la carrera a la perfección, manteniendo un ritmo de crucero para reservar energía de cara al tramo final, porque ahí es donde se gana un maratón:

Ritmo medio : 2’58/km
Frecuencia cardiaca media : 150 ppm
Esfuerzo principalmente en zona 3 (70%)

Analizamos los datos de carrera de Yeman Crippa para entender cómo gestionó su récord nacional de medio maratón en Nápoles y su victoria en el Maratón de París con su reloj Amazfit Cheetah Pro 2.© Amazfit

Medio maratón de Nápoles: un esfuerzo casi máximo de principio a fin

El medio maratón es una prueba puramente fisiológica. Tras una preparación milimétrica y, sobre todo, años y años de entrenamiento, el atleta italiano conoce muy bien sus umbrales fisiológicos y confía plenamente en sus capacidades. En Nápoles, Crippa pasó prácticamente toda la carrera en su zona de umbral anaeróbico, una intensidad que, según el nivel de entrenamiento, puede mantenerse entre 20 minutos y una hora. Su frecuencia cardiaca subió rápido, se mantuvo alta y volvió a aumentar al final, cuando dejó salir sus cualidades de velocidad. En los dos últimos kilómetros rozó los 170 ppm.

Lo impresionante de Crippa no es solo la intensidad. Es su capacidad para sostenerla sin venirse abajo y, sobre todo, para seguir acelerando al final. Su pasado en la pista y sus cualidades de velocidad hablan por él. Crippa tiene una mejor marca personal de 3’35 en 1500 m. Velocidad punta excepcional, una economía de carrera notable y un motor potente: el atleta italiano es completísimo.

En el apartado mecánico, estos son los datos registrados por su Amazfit Cheetah Pro 2:
197 PPM (pasos por minuto) de cadencia media
175 cm de longitud de zancada
✔ Amplitud vertical contenida (8,3 cm)

Todo está optimizado para correr rápido. Muy rápido. Es una máquina de producir velocidad. Con eficacia. Y durante mucho tiempo.

Maratón de París: una gestión quirúrgica del esfuerzo

El Maratón de París cuenta otra historia. Pero con el mismo dominio y la misma inteligencia. Crippa salió con unas bases sólidas. Corrió los primeros 10 km a 2’59/km, con una FC en torno a 147 ppm. Nada agresivo. Nada excesivo. Incluso en el tramo algo más difícil del inicio se mantuvo estable. No forzó. Dejó que la carrera viniera a él, bien colocado en el grupo delantero, detrás de los liebres. Entonces llegó el momento clave: entre el kilómetro 21 y el 30 aprovechó un tramo rápido de la carrera, junto a los muelles del Sena, para acelerar ligeramente, hasta unos 2’56/km, sin dejar de correr cómodo y dentro de la zona 3. Ahí empezó a construir su victoria. Para cualquier maratoniano, ese suele ser el momento en el que descubre si está ante un gran día o no. En el caso de Yeman Crippa, lo que vino después ya es historia.

Sus aceleraciones finales: cuando el motor saca toda su potencia

A partir del kilómetro 30, el recorrido se endureció. Las pequeñas subidas se sucedieron. La ley del maratón empezó a separar a los corredores. Muchos aflojaron. Él, no. Volvió a acelerar con fuerza y rompió el grupo de cabeza. Su final estuvo a la altura de los mejores corredores del planeta:

➜ Del km 35 al 40 : 2’55/km de media
Km 41 : 2’53/km
Km 42 : 2’38/km
Meta : 2’33/km

Precisión quirúrgica y una velocidad que impresiona. En ese momento de la carrera, en un recorrido tan exigente como el de París, puso el turbo y pasó a correr en zona 4, alrededor de 160 ppm. Pero aún fue capaz de acelerar. Y eso es poco habitual. Muy poco habitual en un fondista. Una vez más, sus cualidades de atleta de pista marcaron la diferencia en el tramo final.

Lo que cuentan de verdad los datos de Amazfit: un atleta completísimo

Si ponemos Nápoles y París uno al lado del otro, algo queda claro. Crippa no solo es rápido. También es eficiente. Hay varias señales muy contundentes:
Cadencia muy alta incluso en maratón (192 PPM)
Longitud de zancada estable (176 cm frente a 175 cm en el medio maratón)
Mismo tiempo de contacto con el suelo (183 ms)

En pocas palabras: su zancada se mantiene igual y apenas cambia su mecánica entre los 21 y los 42 km. Baja ligeramente el ritmo, pero técnicamente sigue perfecto. Una zancada eficiente, económica y potente, con un cambio final propio de los mejores mediofondistas del mundo. Sus datos de carrera muestran que es capaz de permanecer mucho tiempo en zona 3 y, después, pasar a la zona 4 sin venirse abajo. Eso es exactamente lo que define a la élite del maratón.

La verdadera lección para todos los corredores

Lo que hace Yeman Crippa no es simplemente correr rápido. Es correr con inteligencia. Es retrasar el momento en que la carrera empieza a doler. En el medio maratón acepta la dificultad desde muy pronto y roza la línea roja, confiando en sus capacidades fisiológicas. En el maratón retrasa la dificultad todo lo posible, gestionando la primera parte de la carrera antes de acelerar con mucha fuerza al final. Y probablemente esa sea la lección más valiosa para los corredores populares:

➜ El maratón no se gana en el kilómetro 10
➜ Tampoco se decide en el medio maratón
Se revela después del kilómetro 30

Analizamos los datos de carrera de Yeman Crippa para entender cómo gestionó su récord nacional de medio maratón en Nápoles y su victoria en el Maratón de París con su reloj Amazfit Cheetah Pro 2.© Amazfit

Tras lograr su primera victoria en un gran maratón internacional, Yeman Crippa ha subido de categoría. Ya no es solo un excelente fondista europeo. Es un maratoniano de clase mundial, capaz de rendir en cualquier terreno y sobre cualquier distancia. Y, sobre todo, ha demostrado algo esencial: el paso de la pista a la carretera puede ser un éxito total cuando el talento y la velocidad van acompañados de inteligencia táctica. ¿Y si, al fin y al cabo, la dureza del recorrido parisino ayudó a Crippa a ofrecer esta masterclass? En un trazado tan exigente, se vio obligado a adoptar un enfoque prudente. Una estrategia que le salió de maravilla. Seis meses antes, en el recorrido rapidísimo de Valencia, se había hundido después del kilómetro 30. ¿Qué viene ahora para Yeman Crippa? Ya estamos deseando verlo en otro gran Major. Porque después de lo que acaba de demostrar en París y, sobre todo, de las capacidades fisiológicas que reflejan sus datos de carrera, su futuro en la distancia reina parece estar escrito.