Breaking 4 de Nike: Faith Kipyegon no logra la hazaña, pero sigue siendo la reina indiscutible del mediofondo
Este jueves por la noche, en el estadio Charléty, Faith Kipyegon volvió a batir el récord mundial de la milla (1.609 m) con un estratosférico 4:06.42. Todo parecía preparado para bajar de los cuatro minutos, pero ni las piernas ni el corazón de la keniana le permitieron sostener el ritmo necesario.
Era un proyecto de locos, « Breaking 4», al que Faith se había lanzado: derribar la barrera de los cuatro minutos en la milla. El evento no salió como esperaban el mundo del running y su principal protagonista. Sin embargo, no será eso lo que recordemos de una noche que reunió a cerca de 5.000 espectadores en una fiesta teñida de morado y rojo, con el logo de la marca de la coma como protagonista.
Nike echó el resto con «Breaking 4»
Este jueves 26 de junio, a partir de las 19:00, las puertas del estadio Charléty se abrían a un público desbordado de energía. Apenas seis días después del mitin de la Diamond League, los habituales de las grandes citas llegaban al recinto parisino con motivos de sobra para quedarse con la boca abierta. El estadio, completamente vestido de violeta, resultaba irreconocible: en el centro se levantaba un escenario digno de los conciertos más multitudinarios, la pista lucía un revestimiento violeta y un impresionante despliegue técnico, incluida una vía de 400 m para grabar el desafío, daba la medida del evento. Con un ambiente propio de las grandes noches del atletismo, los alrededores de la pista cobraban vida: aficionados entregados, seguidores ruidosos y una expectación palpable. La velada arrancó con Keely Hodgkinson al micrófono y Carl Lewis como invitado de honor, dos grandes figuras del atletismo que despertaron un entusiasmo inmediato en las gradas.
El mejor tiempo mundial en la milla, pero sin milagro
Rodeada de trece liebres de primer nivel, entre ellas las británicas Jemma Reekie y Georgia Bell, especialistas en 800 y 1.500 m, además del doble medallista olímpico de bronce Grant Fisher, en 5.000 y 10.000 m, la triple campeona olímpica de 1.500 m salió a cubrir los 1.609 metros a más de 23 km/h. Ya al comenzar la segunda vuelta, Faith parecía moverse a un ritmo poco tranquilizador para el objetivo que perseguía. Con un paso de 1:00.20 en los primeros 400 m, seguía el ritmo marcado por la Wavelight, pero por muy poco. Durante 1.000 metros sostuvo aquella velocidad disparatada y llegó a hacer creer, por un instante más, en la hazaña. Una ligera aceleración al final podría haberla sellado, si el cuerpo se lo hubiera permitido. Finalmente, la campeona no pudo mantener aquel ritmo demencial. Al límite de sus fuerzas, completó las cuatro vueltas en 4:06.42 antes de desplomarse en el suelo, exhausta por la intensidad del esfuerzo.
Un tiempo más que respetable, ya que rebajó en un segundo su propio récord mundial (4:07.64), establecido en Mónaco en 2023. Sin embargo, esta marca no será homologada, como tampoco lo fue la de su compatriota y amigo Eliud Kipchoge, presente en las gradas para apoyarla, durante el Ineos 1:59 Challenge, en el que corrió el maratón en 1:59:40. En ambos casos, se trataba de eventos no oficiales organizados por su patrocinador, Nike.
Faith sigue siendo la superheroína de la pista
Atreverse: esa era la consigna de la noche, en la que Faith Kipyegon salió deliberadamente de su zona de confort para intentar una marca que algunos consideraban imposible y otros apenas alcanzable. « Intentar bajar hoy de los cuatro minutos no ha sido fácil. Quería demostrarle al mundo entero que todo es posible en la vida. Hay que atreverse a intentarlo, porque si no, nunca lo sabremos. Y esperaba que algún día llegara mi turno. Así que estoy orgullosa de haber aprovechado esta oportunidad». No tener miedo al fracaso es una manera magnífica de representar el alto nivel. Cuando ya lo has ganado todo, quizá haya que marcarse nuevos retos para seguir avanzando. Ella misma lo explica: « Quería ver a qué velocidad podía llegar. Y creo que todavía tengo margen de mejora para hacerlo mejor que hoy.»
Esta noche, la pupila de Patrick Sang llegó al límite de sus fuerzas, sin arrepentimientos y con una sola idea: volver más fuerte: « Me concentré únicamente en lo que sentía mi cuerpo. No era solo una carrera táctica ni un intento de récord mundial. Era una carrera especial, en la que había que sacar todo lo que tenía dentro. Lo di todo, y creo que la próxima vez volveré a darlo todo para ver hasta dónde puedo llegar. Espero que algún día, en algún momento, sea ese día, sea la buena». Se sintió literalmente llevada en volandas por el público: « Tenía la sensación de que el ruido me empujaba de verdad hacia la línea de meta». Y su segunda fuente de motivación estaba en los demás, en todas aquellas que la observan y sueñan a través de ella: « Mientras sufría, también pensaba en la próxima generación, en las jóvenes de todo el mundo, para que se superen en todo lo que hacen.»
En el evento «Breaking 4», organizado por Nike, la heroína de la noche no obró el milagro, pero daba igual: lo importante estaba en otra parte. Vivir un momento así, impulsada por los ánimos del público, bastaba para dejar huella. Al batir su propio récord mundial, la keniana agranda todavía más su lugar en la historia del atletismo como reina indiscutible del mediofondo mundial.