Correr, un acto de resiliencia para Marine

JT
Por Julia Tourneur

Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026

Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026

Correr, un acto de resiliencia para Marine

Cinco meses después de un accidente que pudo costarle la vida, Marine G. tomó la salida del Maratón de Nueva York en 2023. Dos años más tarde, igual de decidida y mucho mejor preparada, esta joven de 26 años se dispone a correr el Maratón de París el domingo 13 de abril. Una revancha en Francia, su país natal, sobre un recorrido mítico y rodeada de sus seres queridos.

¿Puede hablarnos de su trayectoria deportiva?

Aunque las secuelas físicas hayan podido atenuarse, el daño psicológico sigue presente. El 6 de julio de 2023 es una fecha que quedó marcada en la piel y en la vida de Marine G., una joven de 24 años por aquel entonces. Desde enero trabajaba en una empresa estadounidense, concretamente en Nueva York, durante una estancia de un año y medio. Curiosa y con ganas de descubrir el país, aprovechaba su tiempo libre para viajar. A comienzos de julio se encontraba en Austin, Texas, con unas amigas. “Ellas se fueron a jugar al tenis y yo quise dar una vuelta a pie por el barrio. No es muy bonito, dudo si dar media vuelta, pero sigo adelante”, cuenta Marine con la voz cargada de emoción. Recuerda cada pequeño detalle, porque todo se analizó minuciosamente durante el juicio. En un cruce junto a la salida de un aparcamiento, vio aparecer un enorme todoterreno estadounidense. En una fracción de segundo, la distracción del conductor hizo que la golpeara con la puerta delantera, cayera al suelo y el vehículo le pasara por encima. “Llevaba un vestido y todavía veo la marca del neumático en la tela, describe. Recuerdo el sonido de mis huesos al romperse.”

 Correr es mi vida; sería un drama no recuperar las piernas. Tienen que hacer todo lo posible para que mejore.  

Marine

Necesitó mucho valor para superar la interminable espera en el hospital, en un país cuyo idioma no hablaba y donde no tenía a su familia.

El balance era grave: varias costillas y vértebras fracturadas, un neumotórax, hematomas externos e internos y, sobre todo, la incertidumbre de si algún día podría volver a correr. Algo impensable para esta joven originaria de Charente-Maritime, que siempre había corrido en familia y ya sumaba tres maratones. De hecho, a los dos cirujanos que se disponían a operarla durante seis largas horas les dijo: “Correr es mi vida; sería un drama no recuperar las piernas. Tienen que hacer todo lo posible para que mejore”. La operación consistió en retirar fragmentos de vértebras que presionaban los ligamentos y colocar tornillos y placas en la espalda para fusionar la columna vertebral. “Tendré que llevar esto toda la vida; he perdido mucha movilidad en la zona lumbar”, cuenta Marine.

Levantarse cueste lo que cueste

Comenzó la rehabilitación. Debido al neumotórax no podía viajar en avión y tuvo que quedarse un mes en Austin. Día tras día, aprendió a recuperar su autonomía. A mediados de septiembre ya caminaba con muletas y le contó a su fisioterapeuta que quería hacer honor a su dorsal del Maratón de Nueva York , que se celebraba... en noviembre. Él la escuchó y la acompañó en aquel proyecto de locos. “Los médicos eran escépticos, pero dijeron que había tenido suerte de ser deportista y no fumadora; eso había contribuido enormemente a mi recuperación”, recuerda la expatriada. 

Tres horas caminando al día

En el gimnasio del edificio donde vivía, siguió una rutina rigurosa: una hora y media caminando en cinta por la mañana y otra hora y media por la tarde. Cada día anotaba sus progresos en un cuaderno, lo que le daba fuerzas para continuar y no rendirse. “Por supuesto, hubo días en los que estaba cansada y no me apetecía, pero solo tenía una idea en la cabeza: ¡estar en la línea de salida del maratón!” Aquellos tres meses de entrenamiento la llevaron hasta su objetivo. Con el visto bueno de los médicos, se sumó a la multitud de atletas que acudían a cumplir un sueño. Tras 4 h 22 min de esfuerzo, Marine cruzó la línea de meta bajo una avalancha de emociones. Después necesitó tiempo para asimilar el impacto físico y mental.

París, su regreso a Francia

Marine cuida su cuerpo y aprende a reconectar con él, mientras mantiene vivos sus sueños de maratoniana. “Tardé dos años en recuperar mi nivel inicial”, asegura la joven con un tono sereno, aunque igual de decidido. El próximo 13 de abril de 2025 tendrá para ella el sabor de un nuevo comienzo. “Lo corro con unos amigos y estar rodeada de toda esta emoción me permite sentirme como antes del accidente: normal. Es mi gran regreso a Francia, a París, una ciudad en la que vivo desde hace unos meses”, afirma quien aspira a bajar de 3 h 50 en su quinto maratón y, desde luego, no será el último.