Cliff Young, el granjero de la ultradistancia

Cliff Young, el granjero de la ultradistancia

CP
Por Charles-Emmanuel Pean

Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026

Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026

En 1983, un granjero australiano de 61 años se presentó en la salida de la Westfield Sydney to Melbourne Ultramarathon, una de las carreras más exigentes del mundo en aquella época. Contra todo pronóstico, Cliff Young, un criador de ovejas sin gran experiencia competitiva, hizo lo impensable: corrió 875 km sin dormir y ganó la prueba por delante de todos los favoritos.

Primera edición de la Westfield Sydney to Melbourne Ultramarathon

En 1983, en su primera edición, la Westfield Sydney to Melbourne Ultramarathon de Australia se convirtió de inmediato en una de las pruebas más duras del mundo, con sus 875 kilómetros de recorrido, sus días abrasadores y sus noches gélidas. Reservada a ultramaratonianos experimentados, esta carrera extrema exigía, por la distancia y las condiciones, una preparación exigente, una logística milimetrada y una resistencia casi sobrehumana. Aquella primera edición se disputó en 1983 y la carrera se celebró todos los años hasta 1991. Los favoritos de la época, como el múltiple campeón griego Yiannis Kouros, diseñaban estrategias específicas: sueño fraccionado, avituallamientos calculados al gramo y una zancada económica. Nadie podía imaginar que un granjero de 61 años, llegado a la carrera con su ropa de trabajo, iba a cambiar por completo las reglas del juego. Antes de presentarse en la línea de salida, Cliff Young nunca había corrido una prueba semejante. Al contrario de muchas informaciones que circulan hoy por internet, el natural de Victoria, cosas del destino, sí tenía experiencia como corredor antes de la Westfield Sydney to Melbourne Ultramarathon. Había corrido tres veces el maratón de Melbourne, en 1980, 1981 y 1982, después de empezar a competir en atletismo a los 56 años, en 1979. ¿Su mejor marca en la distancia reina? 3 h 02 min 53 s, un registro más que digno para un hombre que había empezado tan tarde. Pero aquel tiempo escondía un potencial que pronto saldría a la luz…

Entrenado por sus ovejas

Porque cada día, en su granja de Beech Forest, recorría decenas de kilómetros para recuperar a sus ovejas descarriadas, sin detenerse nunca. Cuando se presentó en la salida de la Westfield Ultramarathon, los organizadores pensaron al principio que era una broma. Vestido con un mono de trabajo y calzado con unas botas viejas, habría dicho con toda tranquilidad: “Estoy acostumbrado a correr durante dos o tres días seguidos cuando tengo que reunir el ganado”. No hace falta decir que los espectadores no se lo tomaron en serio. Los corredores lo miraban de reojo. Sin embargo, desde las primeras horas, Cliff impuso su ritmo: una mezcla de trote y caminata, lenta pero ininterrumpida. Mientras los demás participantes dormían varias horas cada noche, Cliff Young no se detuvo ni un instante: “si duermo, perderé demasiado tiempo”. Las televisiones australianas, inicialmente condescendientes, no tardaron en quedar fascinadas por aquel hombre mayor que avanzaba al trote como si persiguiera un rebaño invisible.

Al tercer día, Cliff había dado alcance a los líderes. Al cuarto, ya los había superado. Sin entrenador y sin estrategia, mantuvo 5 días, 15 horas y 4 minutos de esfuerzo continuo, pulverizando en casi dos días el récord de la travesía y aventajando en 10 horas al segundo clasificado, George Perdon El segundo no era precisamente un novato: en 1973 se convirtió en el primer hombre en cruzar Australia corriendo. A la llegada, exhausto pero sonriente, declaró: “Sabía que podía hacerlo. Solo hice lo que hago siempre”. Su récord se mantuvo hasta 1985, cuando el griego Yiannis Kouros ganó en 5 días, 5 horas y 7 minutos. Su hazaña inspiró incluso una carrera, la Cliff Young Race (celebrada de 1983 a 2005). Su historia dejó huella en Australia.

Cliff Young, el granjero de la ultradistancia
Durante la carrera legendaria

La lección de Cliff Young: correr de otra manera

Cliff Young no se limitó a ganar una carrera. Revolucionó el mundo de la ultradistancia y sus costumbres. Antes de él, nadie creía posible correr 875 km sin dormir. Después, los especialistas estudiaron su técnica: el Young Shuffle, una zancada extremadamente económica, con los pies rozando casi el suelo para conservar energía. Hoy, este método todavía se enseña en cursos de ultratrail. Pero más allá de la técnica, Cliff cambió la propia filosofía de la carrera. Demostró que la experiencia y la paciencia a veces valen más que la juventud y la velocidad. Que la sencillez puede imponerse a la ciencia. Y, sobre todo, que los outsiders, quienes no encajan en los estándares, a veces guardan recursos insospechados. Eliud Kipchoge citó al propio Cliff Young como una inspiración en su búsqueda de las 2 horas en maratón: “Me enseñó que los límites están en nuestra cabeza”. En Australia, sigue siendo considerado un icono del atletismo.

Cliff Young
Placa conmemorativa en homenaje a Cliff Young

No importa la velocidad ni la zancada… Corre como Cliff, con la cabeza y el corazón.

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