«Slow running»: ¿la nueva clave del rendimiento?
Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026
Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026
Slow food, slow life, slow running… Frente a un mundo que acelera sin parar, el movimiento slow sigue ganando adeptos, aunque a veces se mire con condescendencia. Nos detenemos en el slow running, popularizado por el japonés Hiroaki Tanaka.
No se trata solo de disfrutar del paisaje
Desde la llegada del running, las marcas han caído en picado. Cada vez corremos más rápido. Profesionales y aficionados. Pegado al reloj, el corredor moderno puede sentir la tentación de bajar el ritmo para escuchar a su cuerpo y observar el mundo que lo rodea… El placer ocupa, por supuesto, un lugar central en la teoría de Hiroaki Tanaka (1947-2018), que defendía el siguiente lema: «corre solo a una velocidad que te permita mantener la sonrisa», el famoso ritmo «niko-niko». Niko-niko significa sonrisa en japonés… El concepto del slow running fue desarrollado por el profesor Hiroaki Tanaka, fisiólogo deportivo japonés que sumó seguidores en todo el mundo con sus numerosos libros sobre el tema. Hiroaki Tanaka corrió más de 60 maratones sin lesionarse y logró su mejor marca personal a los 50 años, con 3:38:50. Acercó al running a muchas personas a las que echaba para atrás la exigencia de un deporte tradicionalmente orientado al rendimiento.
¿El gran descubrimiento del profesor? Comprobar que el ritmo niko-niko permitía quemar grasa incluso más rápido que el footing clásico, con el mismo efecto placentero provocado por las endorfinas. En este aspecto, el slow running incluso suma un punto: esta práctica no desencadenaría la adrenalina, por lo que evita el agotamiento que a veces llega después del esfuerzo. Es un enfoque que puede encajar, por supuesto, con principiantes o con quienes apenas tienen movilidad en su vida personal y profesional. Pero atención: algunos atletas lo incorporan a su plan de entrenamiento, una prueba de que el slow running va mucho más allá de los «tópicos» que lo acompañan.
El hombre más rápido del mundo en la milla también practica slow running
Quienes siguen el atletismo seguramente lo conocen, entre otras cosas porque es un tipo carismático y cercano. El británico Elliot Levi Giles, nacido el 26 de mayo de 1994, plusmarquista mundial de la milla (3 minutos, 51 segundos y 3 décimas), doble medallista europeo en 800 metros y atleta olímpico, habló en 2023 con una revista inglesa sobre su práctica habitual del slow running, que considera incluso la base de su estado de forma: «muchas personas están obsesionadas con el crono, las distancias y todo lo relacionado con el rendimiento, pero hay belleza en practicar slow running. Hoy he corrido sin reloj y casi he caminado. Pero esta práctica tiene su lugar en el entrenamiento de élite, porque ahí es donde construyes tus cimientos. Hoy he corrido en un lugar precioso y he podido disfrutar de esa oportunidad. El slow running es mi momento para desconectar». Otro ejemplo, esta vez en el país del sol naciente: los atletas olímpicos japoneses entrenan a veces de una forma que puede parecer extraña. Pasan la mayor parte del tiempo corriendo muy despacio antes de acelerar a tope en distancias cortas, en una proporción cercana al 80/20. Esta polarización del esfuerzo aumentaría la resistencia aeróbica del deportista.
Beneficios reales para el cuerpo
Aunque el enfoque de Hiroaki Tanaka pueda provocar una sonrisa, no nos engañemos: el slow running es mucho más profundo de lo que parece. Para sus seguidores más fieles, incluso es una disciplina con reglas bastante definidas. Porque, aunque uno pueda limitarse a disfrutar del paisaje y salir sin reloj, existe una verdadera ortodoxia del slow running. Se aplican, por ejemplo, técnicas de carrera muy concretas. A diferencia de la carrera convencional, en la que se entra en contacto con el suelo con el talón, el slow runner aterriza sobre el metatarso y da un mayor número de pasos. En el slow running de Hiroaki Tanaka, la atención se centra en mantener una buena postura corporal y los hombros relajados. La «fase de vuelo» es más corta que en el running tradicional, pero los tendones, los huesos y los músculos siguen trabajando con este esfuerzo. Además, la disciplina resulta más suave para el cuerpo y protege las rodillas, las caderas y la espalda. Algunos corredores que sufrían demasiado de las rodillas han podido volver a correr gracias a ella. Puedes empezar trotando al ritmo recomendado de 180 pasos por minuto, pero atención: ¡no aterrices sobre los talones! Este breve vídeo de la Slow Jogging Association te ayudará a dar los primeros pasos.
En resumen: ¡sin estrés y con una sonrisa!
Más artículos
Mal tiempo para el crono
Algunas carreras recientes se volvieron aún más duras de lo habitual por culpa de la meteorología. Un podio insólito y no exhaustivo…
mié, 9 de septiembre de 2026
¿Has conocido ya al gobernador central?
En el pelotón se habla de un tal Gobernador. ¿Un corredor, un profesor misterioso? Investigamos entre zancada y zancada.
mié, 9 de septiembre de 2026
Del asfalto a la pantalla: el running se hace protagonista en el cine
Las mejores películas sobre running, de La soledad del corredor de fondo a Forrest Gump. Una selección totalmente subjetiva.
mié, 9 de septiembre de 2026