Anaïs Quemener: «Mi hijo me da una nueva fuerza»
Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026
Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026
Anaïs Quemener es una de esas atletas cuyo recorrido despierta admiración. Doble campeona de Francia de maratón (2016 y 2022) y ganadora de carreras prestigiosas como el Semi-Marathon du Mont-Ventoux o el Eco Trail de Paris, la atleta de La Meute Running superó un cáncer de mama y encarna una resiliencia poco común. En 2025 se abrió un nuevo capítulo en su vida: la maternidad, con la llegada de su hijo Elyo. Ser madre, cuando se es atleta de alto nivel, cambia muchas cosas. El cuerpo cambia, las prioridades evolucionan y las referencias se desplazan. Pero para Anaïs Quemener no se trata de un antes y un después radicales. Ella habla más bien de continuidad: un cuerpo que se adapta, una mente que se fortalece y una forma de entender el rendimiento con más serenidad, aunque con la misma ambición.✓ En esta entrevista sincera, Anaïs Quemener comparte su experiencia como mujer, madre y atleta. Habla de su embarazo, de la vuelta a la carrera, de su vínculo con su hijo y de cómo esta nueva vida enriquece su manera de competir.
Ser madre: un cuerpo que cambia, una fuerza que nace
Hay carreras difíciles, de esas que dejan huella, pero una de las más bonitas de Anaïs Quemener fueron esos nueve meses de embarazo. Una nueva aventura, marcada por el paso del tiempo, en la que la carrera a pie siempre tuvo su espacio. Aun así, ser atleta de alto nivel y ver cómo cambia el cuerpo no resulta sencillo. Anaïs, sin embargo, no estaba preocupada: «Pensaba que sería algo complicado, pero al final me encantó ver cómo mi cuerpo evolucionaba mes a mes».
Reconoce que correr con un bebé en el vientre puede generar dudas y preguntas sobre la seguridad de la madre y del niño. Pero hay algo que tiene claro: nadie percibe mejor lo que ocurre que una madre. Por eso, la campeona de Francia de maratón afirma: «Creo que lo esencial es escucharse y confiar en las propias sensaciones. Si la madre está bien, el bebé está bien y el equipo médico da luz verde, no hay razón para dejar de hacer actividad física. Si nosotras, como madres, nos sentimos bien, creo que el bebé también estará bien. »
Y Elyo le permitió correr hasta superar los siete meses de embarazo. Su madre incluso diría: «Tengo la impresión de que, mientras estaba embarazada, él me dejó correr». Un niño que creció rodeado de carrera a pie y que sigue meciéndose al ritmo de las zancadas desde su carrito.
La vuelta a la carrera: un nuevo impulso
Este 2025 sigue cargado de emociones para Anaïs Quemener. Ha dado a luz, pero sobre todo sigue dando sentido a su vida con retos cada vez más ambiciosos. La atleta francesa, con un récord de 2 h 28 min 43 s logrado en Sevilla en 2024, tomará la salida del Marathon de Colmar quíntuple el próximo 1 de julio. No todos los días se ve a una mujer correr un maratón diario durante cinco días, apenas cinco meses después de dar a luz. Y para estar lista tuvo que volver a entrenar bastante rápido. Eso exigió adaptaciones: «He conseguido meter algo de volumen en los entrenamientos y llego a hacer semanas de 100 o 110 km. Después todo depende de la cabeza, porque en las semanas más importantes me levanto a las cuatro de la mañana para salir a correr».
La corredora siempre ha demostrado una gran fortaleza a lo largo de su trayectoria y sigue dejándolo claro. Más allá de todo lo que podamos imaginar y de esa fuerza redoblada que le aporta su nuevo papel de madre, también aparece una pizca de fragilidad. No la que debilita, sino la que ayuda a hacerse más fuerte y también más vulnerable.
Es curioso, porque me siento muy fuerte y, al mismo tiempo, muy frágil. Todo lo que tiene que ver con mi pequeño me afecta muchísimo. Por un lado, te sientes muy fuerte como mujer porque has conseguido dar a luz y es algo increíble. Pero, al mismo tiempo, un pequeño miedo o cualquier cosa negativa que él pueda sentir te afecta mucho más. »
En el Semi-Marathon d’Annecy, el 26 de abril de 2025 (1 h 27 min 23 s), su primera carrera oficial después del parto, Anaïs recuerda que vivió la prueba con una intensidad diferente junto a su pareja. « Había algo diferente, una oleada de emociones, algo muy fuerte y poderoso que nos atravesó».
Recurrirá a esa fuerza en todos sus próximos objetivos. Ahora sabe que, incluso cuando las cosas se pongan difíciles, contará con la energía que la maternidad y su hijo le aportan cada día. Ser madre no ha alejado a Anaïs Quemener del rendimiento. Todo lo contrario. Ha redefinido su relación con el esfuerzo, el entrenamiento y las ganas de competir. Y sabe canalizar esas ganas avanzando a su ritmo y aceptando aplazar un esfuerzo cuando no se siente preparada para afrontarlo. Su fuerza está en su determinación, en su sabiduría y, sobre todo, en su hijo Elyo.
Al convertirse en madre, Anaïs Quemener no solo dio la vida: también encontró una nueva fuerza. Más que un motor, su hijo Elyo se ha convertido en ese impulso que la acompaña en cada zancada, en el recordatorio diario de que el rendimiento adquiere otro significado cuando hunde sus raíces en el amor y la resiliencia. Su trayectoria, marcada ya por la victoria sobre la enfermedad, escribe ahora una página aún más inspiradora: la de una mujer que combina maternidad y alto nivel con una autenticidad desarmante.
Más fuerte y también más frágil, pero sobre todo más libre, Anaïs Quemener sigue trazando su camino, paso a paso, demostrando que cada línea de meta puede convertirse en un nuevo punto de partida.
La redacción