Lars Bosselmann, una línea de meta más allá de la mirada
© Lars Bosselman

Lars Bosselmann, una línea de meta más allá de la mirada

LV
Por Léana Verriere

Publicado el jue, 10 de septiembre de 2026

Actualizado el jue, 10 de septiembre de 2026

En la línea de salida de una carrera es habitual ver a corredores preparados, concentrados y decididos a dar lo mejor de sí mismos. Entre ellos podría estar Lars Bosselmann, impulsado por las mismas ganas de superarse. Lars es ciego. Salvo por ese detalle, es un corredor como los demás. Pero ese detalle lo cambia todo. Aun así, la falta de visión está lejos de ser un freno para este recién llegado al running, que no deja de encadenar retos, especialmente en la distancia reina. Su historia es de las que inspiran y dan ganas de correr, disfrutando cada vez más del privilegio de vivir al ritmo de las zancadas.

Correr para recuperar el aire

El deportista nació al otro lado de la frontera francesa, en tierras alemanas. Solo hace unos años decidió empezar a recorrer las calles de la capital francesa. Además de su pasión por el running, trabaja como director ejecutivo de la Unión Europea de Ciegos.

Ya superados los 40, este apasionado del deporte, que siempre había practicado actividad física, especialmente remo, decidió cambiar los remos por las zapatillas de running. Aunque también es verdad que, a veces, toca volver a remar durante una carrera, sobre todo en el kilómetro 30 de un maratón. Para él, el amor por el running nació en Bruselas, en su primera carrera, en 2019. « Me lancé a correr los 20 km de Bruxelles, una carrera casi mítica, un acontecimiento importante de la vida local ». Aquel primer dorsal fue el inicio de una lista que no ha dejado de crecer, al igual que las distancias recorridas.

La distancia reina como brújula

Como cualquier buen corredor popular, la idea de enfrentarse a la distancia reina empezó a ocupar un lugar en su cabeza. Y, para entrar en la gran familia de los maratonianos, ¿qué carrera hay más mítica que el Marathon de Paris? En 2021, Lars Bosselmann intentó conseguir la ansiada medalla de finisher. Tuvo que superar varios obstáculos, ya que el evento fue aplazado a raíz de la crisis sanitaria. Pero todo acabó bien: el maratón, finalmente trasladado a octubre, lo completó con solvencia Lars Bosselmann junto a sus tres guías.

Una relación basada en la confianza

Para las personas ciegas como este atleta, un maratón, o cualquier otra carrera, se corre de dos en dos. Dos corazones que laten, cuatro piernas que avanzan y un ritmo compartido que encontrar. Pero, antes de encontrar ese ritmo, hay que dar con el compañero adecuado. Y eso ya equivale a toda una misión de maratón. En cada entrenamiento, el corredor necesita compañía. No puede decidir a última hora aplazar una sesión o salir por la tarde en lugar de por la mañana, porque siempre depende de que alguien le acompañe. Ahí reside la principal dificultad para este deportista experimentado. Hace falta adaptarse mucho y también mantener una gran disciplina. Aun así, las cosas están cambiando y, desde que empezó a correr, ha visto surgir distintas iniciativas, entre ellas la aplicación « My Binôme ».

Más información: descubre la aplicación « My Binôme »

Lo más importante es la relación de confianza porque, como ocurre con cualquier relación de confianza, hay personas con las que todo resulta más fácil que con otras. También influye la manera de correr juntos: la zancada y la velocidad hacen que algunos binomios encajen mejor que otros.

Lars Bosselmann
Lars Bosselmann

Esta aplicación pone en contacto a personas con discapacidad y voluntarios que las guían en distintos deportes compartidos.

Un ejemplo de superación e inspiración

Hoy, con una mejor marca personal de 3 h 52 min, lograda en Hamburgo, y nuevos objetivos en mente, como su primer triatlón, Lars Bosselmann demuestra que la discapacidad nunca debe marcar los límites de un sueño. A través de sus zancadas compartidas, ofrece una auténtica lección de perseverancia y confianza en los demás. Su trayectoria recuerda que, más allá de los obstáculos, las dudas y el famoso muro del kilómetro 30, lo esencial está en reunir el valor para ponerse en marcha y atreverse a cruzar la línea de meta. Una hermosa prueba de que la pasión por el deporte no necesita de la vista para expresarse plenamente.

Los lectores que quieran sumergirse con más detalle en la historia y la trayectoria de Lars pueden leer sus dos libros: « La vida, ça bouge ! » y « Tenir la distance : La magie du Marathon ».

Para saber más, descubre el libro « Tenir la distance »

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