Running y ramadán, entrevista con Abderrazak Charik
Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026
Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026
Hace unos días se celebró el Aid al Adha, una de las tres fiestas musulmanas más importantes junto con el ramadán y el Aid al Fitr, que marca el fin del ayuno. La ocasión perfecta para hablar con Abderrazak Charik, atleta profesional franco-argelino, sobre el ramadán y su impacto en la vida deportiva. Una entrevista para desmontar ideas preconcebidas.
Abderrazak Charik nació en 1997 en Argelia, concretamente en Batna. Creció junto a los suyos antes de llegar a Francia en 2004. Poco a poco, sobre todo gracias a los crosses escolares de sus comienzos, «Zak» encontró su camino y progresó en el atletismo, hasta entrar en el top 50 mundial en 2024 tras el Maratón de Valencia, que terminó en 2:07:20. Tuvo la amabilidad de responder a algunas preguntas sobre la práctica de su deporte y el ramadán. Y se lo agradecemos enormemente.
Abderrazak, ¿puedes presentarnos al corredor que eres?
Empecé en el atletismo en 2013, a raíz de una apuesta que hice en mi centro escolar. Al principio disputé bastantes carreras de cross con el colegio. Y, en esa dinámica, poco a poco encontré mi camino. Aunque al principio, cuando me hablaban de correr, pensaba: correr está bien, pero ¿por qué correr «contra el viento» así? (risas). A mi alrededor empezaron a hablar de mi potencial, que fue creciendo con el tiempo. Hoy soy atleta profesional y es un orgullo enorme para mí, porque también he pasado por años de dudas y dificultades, como cualquiera. Lo digo sin esconderme: mi trayectoria escolar no fue muy buena, no era algo que me motivara. Pero llegó un momento en el que puse todos los medios para poder triunfar en el atletismo. En buena medida gracias a Asics, mi principal patrocinador, soy profesional desde 2021 y estoy centrado al 100 % en correr. Siempre con el objetivo de seguir progresando. Me pasé bastante joven al maratón, con 24 años. En mi primer maratón, en París en 2021, en la edición posterior a la covid, hice 2:12. Mi último registro en esta distancia llegó en diciembre de 2024, en el Maratón de Valencia: 2:07:20, una marca que me sitúa entre los 50 mejores del mundo. Para clasificarse para los Mundiales entran los 100 primeros. ¡Hay que seguir trabajando! (risas)
¿Cuáles son tus principales objetivos a medio plazo?
Hay objetivos a corto y a más largo plazo… El próximo septiembre participaré en los Mundiales de Tokio, en la prueba de maratón. Voy a prepararme bien durante todo el verano para esa cita. Como estoy entre los 50 mejores del mundo, ahora aspiro a entrar en el top 20. Sería un orgullo enorme. A más largo plazo, después de haber participado ya en todo tipo de campeonatos, lógicamente voy a por el Grial… los Juegos Olímpicos. Haré todo lo posible para estar en Los Ángeles en 2028.
A más largo plazo, después de haber participado ya en todo tipo de campeonatos, lógicamente voy a por el Grial… los Juegos Olímpicos. Haré todo lo posible para estar en Los Ángeles en 2028.«
Hablemos ahora del ramadán y del deportista que eres. ¿Has respetado siempre este periodo de ayuno?
Crecí en una familia en la que la religión ocupa un lugar importante. Por eso el ayuno es obligatorio a partir de los 12 o 13 años, cuando ya puedes reflexionar sobre el mundo y comprender el mundo de los adultos. A los más pequeños no se les exige. El deporte es importante para mí, pero la espiritualidad también. Me ayuda a ser yo mismo, siempre recto, respetuoso… Me marca un camino. Por eso siempre he compaginado el ramadán con la práctica deportiva, desde que tengo memoria. Para mí, la fe está por encima del deporte. Es algo evidente, no es negociable. Este mes de ramadán es una oportunidad para acercarse a ciertos valores importantes. Es un periodo muy inspirador que te da fuerzas para los otros once meses.
Entonces, ¿cómo compaginas tus objetivos con el ramadán?
Cada año, durante el ramadán, no compito. Si hago algo, es siempre a baja intensidad. Como te decía antes, pongo la religión por delante del deporte. Durante un mes no puedo permitirme entrenar por la mañana y por la tarde, como hago los otros once meses del año. Conozco mi deporte y sé que no es compatible, sobre todo por la imposibilidad de hidratarse. Lo mejor es bajar el ritmo. Hago salidas cortas durante un mes para mantener algo de actividad. Salir a correr a las cuatro de la tarde y esperar hasta la puesta de sol para beber sería muy perjudicial para mi organismo. Y hacerlo después de una jornada que empieza a las cinco de la mañana es inviable. El cuerpo corre demasiado riesgo. Cuando hablas con especialistas en nutrición, sabes que la recuperación se juega en los 30 minutos posteriores al entrenamiento. Si consigues ingerir suficiente proteína durante esa media hora, ganas 48 horas en la recuperación… Durante el ramadán, eso es imposible de día. No necesariamente vamos a lesionarnos, pero sí a debilitar el organismo, por ejemplo con fatiga crónica u otras consecuencias. Así que espero a la noche y hago salidas cortas…
¿Corres por la noche?
Pues sí, en ese momento tengo que ingeniármelas. Si rompo el ayuno a las ocho de la tarde, salgo a las siete para trotar un poco y estirar las piernas… Después rompo el ayuno, paso un rato con la familia y, a las once o a medianoche, salgo a hacer una sesión algo más larga en la playa (ndr.: la playa de Dunkerque). Tengo la suerte de vivir en una ciudad donde la playa sigue iluminada por la noche, así que aprovecho (risas). Digamos que esas dos sesiones sustituyen a los dos entrenamientos que hago a diario el resto del año: uno suave por la mañana y otro intenso por la tarde. Durante este periodo aprieto menos, eso es todo… Es muy complicado alcanzar el pico de forma, pero resulta muy fácil perderlo. Este ritmo me permite mantener un buen nivel de forma.
Se nota que lo llevas bien…
Consigo compaginar el aspecto religioso y el deportivo. Cuando recupero un ritmo normal, estoy inmediatamente a mi nivel y no noto ninguna merma después de este periodo. Además, lo repito, espiritualmente es un mes que da mucha fuerza. Para mí es importante.