Chris Koch completa el Maratón de Chicago en 4 h 16 min sobre su longboard
© Chris Koch

Chris Koch completa el Maratón de Chicago en 4 h 16 min sobre su longboard

Dorian Vuillet
Por Dorian Vuillet

Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026

Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026

Nacido sin brazos ni piernas, el canadiense Chris Koch encadena maratones sobre su longboard y desmonta prejuicios con una sonrisa enorme. En Chicago recorrió 42 kilómetros en 4 h 16 min, impulsado por una filosofía sencilla: si él puede hacerlo, ¿por qué nosotros no?

Sobre un longboard, vuela. Sin brazos ni piernas, pero con una determinación que trasciende fronteras y miradas. Chris Koch, canadiense de unos cuarenta años, es una de esas personas excepcionales que convierten la adversidad en pura energía. Donde otros ven un obstáculo, él ve una pista, una carretera, un maratón que conquistar.

Nació sin extremidades, pero no sin proyectos

Chris Koch nació con el síndrome de tetraamelia, una afección extremadamente rara que impide el desarrollo de brazos y piernas. A primera vista, parecía que la vida le había impuesto unos límites. Pero él decidió no hacerles caso. « Si yo puedo hacerlo, vosotros también podéis», repite como un mantra. Una frase sencilla, casi banal, que adquiere otra dimensión cuando se le ve bajar por una acera sobre su monopatín, con la sonrisa siempre en el rostro.

Lejos de regodearse en la hazaña, Chris Koch reivindica una normalidad cargada de humor. Le gusta contar que, de niño, intentaba subirse a la bicicleta de sus compañeros o saltar en los charcos. «Nací así, así que nunca he perdido nada. Esta es mi normalidad», suele explicar.

Un maratoniano diferente

Su manera de correr es rodando. No en silla de ruedas ni con asistencia mecánica: solo él, su cuerpo, su tabla y un par de zapatillas sujetas a los muñones para ayudarse a impulsarse. Un método artesanal, pero tremendamente eficaz. El pasado 12 de octubre, este granjero en su vida cotidiana cruzó la meta del Maratón de Chicago tras 4 horas y 16 minutos de esfuerzo. 42,195 kilómetros de asfalto recorridos a fuerza de brazos que no tiene, pero con una fortaleza mental que pocos poseen.

Lo más increíble es que durante mucho tiempo tuvo que luchar simplemente para conseguir el derecho a participar. Muchas organizaciones rechazaban su inscripción porque consideraban que su longboard incumplía el reglamento. En Chicago, por fin pudo tomar la salida, rodeado de una multitud atónita y arropado después por los aplausos del público. «Solo quiero demostrar que todo es posible cuando dejamos de ponernos excusas», declaró al llegar.

El maratón de la vida

Chris Koch no se limita a las carreras. También es un conferenciante inspirador, conocido por sus apariciones en el canal de YouTube «TEDx Talks», un trotamundos y el hijo de un granjero profundamente apegado a la sencillez. Cuando no está en la carretera, viaja para hablar en escuelas, empresas o prisiones, y predica la resiliencia sin dramatismos ni sermones. Su credo: reírse de uno mismo, disfrutar de la vida y lanzarse, pase lo que pase. «No corro para batir récords, corro para batir excusas», resume.

Ha recorrido maratones en Calgary, Dubái, Chicago o Nueva York, a menudo por su cuenta y siempre con el mismo propósito: demostrar que un cuerpo diferente no impide seguir una trayectoria única.

Una lección de humanidad sobre ruedas

En las redes, Chris comparte sus entrenamientos, sus caídas y sus éxitos. Siempre con ese tono malicioso tan suyo. «No estoy discapacitado, simplemente estoy a menor altitud», bromea la mayoría de las veces. El humor como motor y la tenacidad como combustible.

En un mundo obsesionado con el rendimiento, recuerda que la verdadera hazaña consiste en no rendirse. Sobre cuatro ruedas, no desafía al cronómetro, sino a los prejuicios. Y en cada meta, cuando levanta la cabeza hacia la multitud, entendemos que el maratón más importante que ha corrido nunca es el de la propia vida.

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