Maratón: la preparación mental que marca la diferencia
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Maratón: la preparación mental que marca la diferencia

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Por Emma Bert

Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026

Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026

Correr un maratón es lanzarse a una aventura apasionante. Entre entrenamientos intensos, una recuperación milimetrada y una nutrición rigurosa, esta carrera deja una huella imborrable en cada corredor. A veces, la preocupación y las dudas se cuelan en el camino. Trabajar la mente se convierte entonces en un aliado valioso para afrontar de la mejor manera esta distancia mítica. Hablamos con Éloïse Terrec, preparadora mental y exatleta de alto nivel en marcha atlética.

Principiantes o experimentados, el maratón encarna por excelencia la distancia legendaria, tan intrigante como fascinante. Ser fondista implica enfrentarse al dolor, a uno mismo y, sobre todo, a las preguntas que aparecen durante el camino. Por eso, entrenar la mente es tan importante como trabajar el físico. Y es que este trabajo interior resulta beneficioso para todos.

«La preparación mental completa todos los demás aspectos del rendimiento, señala Éloïse Terrec, preparadora mental y exdeportista de alto nivel en marcha atlética, con 6 internacionalidades absolutas y 10 en categorías inferiores. Se integra en un sistema global en el que uno se proyecta hacia su objetivo, el día de la carrera y los entrenamientos, pero también hacia sus miedos y aprensiones». El objetivo es contar con un acompañamiento similar al de un entrenador, aprender a hacerse las preguntas adecuadas y descubrir métodos para fortalecer la mente.

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Pasar al otro lado de la barrera

La propia deportista recorrió ese camino. Antes de guiar a los demás, esta apasionada del deporte experimentó en primera persona la exigencia y la dureza del alto nivel. Después de sufrir un burnout deportivo, la marchadora se interesó muy de cerca por el equilibrio entre rendimiento y bienestar. Su pasado como atleta le permite medir mejor que nadie la dureza de las pruebas de fondo. Los 20 km marcha, una de sus disciplinas predilectas, exigen el mismo compromiso que la distancia mítica. Antigua plusmarquista francesa en varias ocasiones, la bretona conoce a la perfección el día a día y las dudas de los deportistas. Una ventaja enorme para acompañar a sus clientes de la mejor manera.

Aunque el entrenamiento mental se está haciendo un hueco, durante mucho tiempo quedó relegado a un segundo plano. Descuidada durante años e incluso convertida en un tema tabú, la gestión mental resulta beneficiosa también fuera del deporte. Sus diferentes métodos pueden aplicarse en la vida cotidiana. «Se trata de analizar nuestros patrones mentales y nuestra manera de funcionar. Ante todo, consiste en aprender a conocerse mejor», subraya la múltiple campeona de Francia absoluta de 10 000 m y 3000 m marcha.

Prepararse para afrontar la competición

En la línea de salida, el trabajo mental cobra todo su sentido. Correr 42,195 km puede parecer interminable, casi intimidante. Cada vez más corredores, sea cual sea su nivel, se lanzan a la aventura, generando una auténtica emulación, pero también cierta presión. «Es esencial aceptar ese temor y prepararse para afrontarlo. Mi función es ofrecer herramientas concretas que ayuden a la persona a tomar conciencia de que tiene capacidad para lograrlo. En la preparación mental trabajamos los frenos psicológicos, la confianza, las certezas y también el diálogo interno», explica quien se dedicó a esta profesión hace algo más de dos años.

Construir un diálogo interior y poner en práctica ejercicios de relajación, respiración y gestión del estrés son recursos que ayudan al deportista. Éloïse Terrec aconseja encontrar referencias en las que fijar la atención para mantenerse concentrado en la carrera y no tanto en lo que ocurre alrededor.

Llegar al muro... del kilómetro 30

Los principales bloqueos suelen ser el miedo al dolor, la falta de confianza en uno mismo y el temor al muro del kilómetro 30. Convertir esa barrera invisible en una montaña genera expectativas y, por tanto, miedo a llegar a ese momento de la carrera. «En esta prueba hay tantos “se dice que” que a veces asumimos las creencias y los miedos de los demás. Pero ni siquiera sabemos si vamos a encontrarnos con el muro en el kilómetro 30: el bajón puede llegar antes o después. Es interesante desmitificar todo esto y hacerle entender al corredor que tiene todas las cualidades necesarias para superar ese obstáculo», explica la especialista.

Su consejo: hacer un «switch», una especie de cambio mental, para pasar del kilómetro 29 al 31 como si el 30 no existiera. Un anclaje puede ser un gesto, una palabra, una imagen, un recuerdo o incluso un color que el deportista utiliza para mantener una mentalidad competitiva. La profesional recomienda pasar del estado mental de la primera parte de la carrera a otro reservado para los últimos kilómetros. Dividir la distancia suele ayudar a superar la dificultad. «Consiste en utilizar ese muro para provocar un cambio. Incluso es posible aprovechar las creencias asociadas al maratón en nuestro beneficio.»

El anclaje: aferrarse a una palabra, una imagen o un recuerdo

Maratón de los Alpes-Marítimos Niza-Cannes 2025 (6)© Activ’images

Otra forma de anclaje es una palabra o un mantra, escrito en la mano o el brazo, o simplemente guardado en la cabeza. Debe tener un significado personal y hay que practicar la repetición. «No es buena idea elegir una palabra que utiliza otra persona y pensar que la repetiremos durante la carrera y nos ayudará. Tiene que funcionar como un verdadero anclaje, capaz de devolvernos al estado mental adecuado y de volver a motivarnos.»

El dolor forma parte del rendimiento y es inevitable. Ser consciente de ello y estar convencido de que podemos superarnos cambia la manera de afrontar la prueba. «Es una cuestión de interpretación», resume la protagonista. Pero antes de enfrentarse al sufrimiento el día de la carrera, hay que mantenerse concentrado hasta que llegue la cita.

La especialista también se encuentra a menudo con personas a las que les cuesta mantener la motivación durante una preparación tan exigente. El cansancio acaba apareciendo tras muchas semanas de entrenamiento. La regularidad es la clave para no desanimarse, porque el camino de los fondistas está lleno de dificultades.

La bretona recomienda establecer una rutina como vía para alcanzar un objetivo. Mantener los hábitos es fundamental para no quedarse sin referencias el día de la carrera. Identificar qué funciona en los entrenamientos y qué favorece un determinado estado mental ayuda a construir una rutina propia. Inspirarse en los demás puede ser útil, aunque cada persona debe adaptarla a sus propias necesidades.

No hay que preocuparse si vuestros hábitos no se parecen a los de nadie. Si hablar o reír es vuestra manera de concentraros mientras los demás se aíslan con los auriculares, no hay motivo para inquietarse.

Éloïse Terrec, preparadora mental y exatleta de alto nivel

¿Cuándo empezar a fortalecer la mente?

«Desde el comienzo de vuestra preparación para el maratón, sugiere la internacional de marcha atlética. Algunos atletas vienen a verme quince días antes de la carrera. No es incompatible, pero los efectos son más limitados que cuando la preparación empieza antes. No podremos profundizar en los bloqueos de la persona.»

Al entrar en las últimas semanas, la visualización se convierte en una herramienta valiosa para proyectarse en el evento. En esta prueba titánica, la cabeza cuenta casi tanto como las piernas. Para la especialista, el equilibrio está claro: 50 % mental y 50 % físico, e incluso a veces 60 % mental en los momentos más duros. La mente toma el relevo «cuando llega la parte realmente dura»: es ella la que manda para resistir cuando físicamente «ya no queda nada».

Presión del crono, presión social

La decepción y el fracaso forman parte de la vida de cualquier deportista. Las semanas de entrenamiento previas son exigentes y las expectativas ante esta prueba mítica suelen ser altas. Aprender a gestionar la frustración cuando algo sale mal también es importante. «Parece que se derrumba todo un mundo si el maratón no sale bien, y eso genera presión», señala la antigua internacional.

El error más frecuente es centrarse únicamente en el rendimiento, el crono y el resultado final. Tanto entre los principiantes como entre la élite. Tomar distancia y recordar que todos los esfuerzos realizados antes de la carrera cuentan ofrece otra perspectiva sobre el fracaso. Equilibrar el rendimiento con la manera en que queremos vivir la experiencia ayuda a relativizar.

Éloïse Terrec, preparadora mental y exatleta de alto nivel

Correr un maratón no es solo una hazaña física. También es una batalla contra uno mismo y contra el dolor, ese dolor que hace aún mayor el logro. Los mitos y temores que rodean esta prueba la vuelven tan legendaria como intimidante. Cuando las piernas flaquean y la respiración se acorta, solo queda una fuerza en la que apoyarse: la mente. Aprender a dominarla forma parte esencial del entrenamiento, como una pieza más para llevar al corredor hasta la línea de meta.

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