El fenómeno del maratón ekiden: ¿has dicho ekikoi?
Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026
Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026
Correr en equipo es algo que se ama o se detesta. Quienes disfrutan del esfuerzo compartido alaban sus virtudes, mientras los corredores solitarios defienden con uñas y dientes su marca individual en la meta. Pero hay un formato que convence a (casi) todo el mundo: el ekiden. Te lo contamos todo.
| Descubre el ekiden, un maratón de relevos llegado de Japón: su historia, su formato y por qué seduce a tantos corredores.
El ekiden es un poco como el fartlek. Nunca se sabe muy bien cómo escribirlo y los no iniciados imaginan que es un nombre en clave reservado a la casta de los corredores. Si el fartlek procede de tierras suecas, el ekiden llega de Japón. El concepto habría nacido en 1917, durante el quincuagésimo aniversario del cambio de capital de Kioto a Tokio. Entonces se organizó una carrera de relevos para unir la antigua y la nueva capital por una ruta jalonada de estaciones, con un total de 508 km. Así habría nacido la palabra ekiden, formada por un kanji que significa «estación» y otro que quiere decir «transmitir».
El maratón, sí, pero por relevos
Aunque en Japón todavía se celebran ekiden de larga distancia, en el atletismo federado el término designa una prueba muy distinta. Un ekiden es, en efecto, una carrera oficial que da lugar a competiciones nacionales e internacionales, aunque no forma parte del programa de los Juegos Olímpicos ni de los campeonatos del mundo. Consiste en cubrir la distancia de un maratón por equipos de seis corredores, que recorren sucesivamente 5 km, 10 km, 5 km, 10 km, 5 km y 7,195 km. El testigo no es, obviamente, tan voluminoso como el de un relevo de 4 x 100 m en pista. Suele ser un pañuelo o un pequeño trozo de tela, llamado tasuki, más fácil de llevar durante varios kilómetros. En Francia, varias ciudades organizan maratones ekiden. Los más populares son los de Grenoble y París, pero también los hay en Albi, Lyon, Estrasburgo o Marsella. ¿Por qué tienen tanto éxito estas pruebas por equipos llegadas de Oriente?
El team spirit por excelencia
A nadie se le escapa que las sociedades contemporáneas están marcadas por cierto individualismo y por la soledad; ahí están la elevada tasa de solteros y el éxito de las aplicaciones de citas. Las redes sociales tampoco ayudan demasiado a crear relaciones humanas auténticas, y las oportunidades de compartir momentos de convivencia escasean. Además, en el mundo profesional se aprovecha cualquier ocasión para reforzar los vínculos entre compañeros y alimentar el sentimiento de pertenencia a la empresa. El famoso team building está de moda. Se entiende así fácilmente que los maratones ekiden tengan tanto éxito.
Permiten reunirse en torno a un objetivo común, un objetivo saludable por excelencia, ya que se trata de hacer deporte. Y, de paso, cuidamos de nuestra salud.
La motivación es aún mayor porque el equipo recorre la mítica distancia del maratón, hecha más accesible al dividirla en seis tramos, algunos de los cuales puede correrlos un principiante con algo de entrenamiento.
El ekiden quita complejos a los corredores novatos o a quienes nunca se han colgado un dorsal. El equipo crea un entorno seguro y ayuda a superar los miedos.
El ekiden también es el compromiso perfecto: combina el espíritu de equipo, representado por el relevo y el tiempo total en meta, con la búsqueda de una marca individual gracias a los tiempos parciales. Cada corredor contribuye, en la medida de sus posibilidades, a alcanzar el objetivo colectivo y al mismo tiempo puede sentirse satisfecho con su propia marca.
Los maratones ekiden suelen ofrecer un ambiente festivo y de convivencia, hasta el punto de animar a los participantes a correr disfrazados. La combinación de deporte y fiesta funciona.
Correr un maratón por relevos suele generar sesiones de entrenamiento conjuntas. En las empresas participantes, que pueden representar una parte importante de los inscritos, la preparación de la carrera suele hacerse en grupo. Así nacen pequeñas comunidades de amistad alrededor del deporte.
Por último, el formato ekiden garantiza un suspense de verdad: los relevistas se suceden y pueden cambiar la clasificación del equipo en cualquier momento, manteniendo el resultado en el aire. Los ánimos del público crean una atmósfera eléctrica que empuja a cada corredor a superarse.
A los maratones ekiden no les faltan argumentos. Se entiende mejor por qué se han multiplicado en los últimos años y por qué su poder de convocatoria no decae. ¿El único inconveniente? Formar un equipo de seis corredores no siempre resulta fácil y, a veces, hay que cubrir la baja de un compañero. Para disfrutar de un ekiden bien planteado, hay que apostar por las buenas prácticas del team spirit: una mentalidad colectiva, pero también un buen líder capaz de movilizar al equipo… ¡y de encontrar un sustituto sobre la marcha!