Correr un maratón en pareja: una experiencia deportiva y amorosa
42,195 km para apoyarse, superar los bajones del otro y acompañar cada zancada. ¿Qué significa correr un maratón en pareja? Las razones que llevan a estos dúos a enfrentarse a la distancia mítica son muchas y, en más de un sentido, admirables.
el amor da el impulso para correr uno o varios maratones. Lo analizamos.
El maratón en pareja como forma de vida
Correr juntos a veces significa elegir otra forma de vivir, una manera de compartir el día a día a través del deporte. Chantal y Pascal Comte, que suman más de 120 años entre los dos, alcanzaron en 2024 la impresionante cifra de 1.400 maratones. Afiliada en Yerres, la pareja recorre Francia y también el mundo entero para encadenar kilómetros. Para ellos, lo importante es correr, no el resultado. Correr cada vez más, hasta alcanzar un récord de maratones que al principio ni siquiera se habían planteado. Antes de conocer a Pascal, Chantal no corría. Cambió las botas de fútbol por las zapatillas, animada por Pascal, que ya era un apasionado del running. Su historia es la de una pareja cómplice, unida por el amor y la pasión por el deporte. ¿Y si la clave de un amor duradero estuviera en compartir una actividad, sin presión, con alegría y ligereza?
Una pasión compartida que se contagia
En otras parejas, el running aparece antes de conocerse o ya dentro de la relación, y acaba convirtiéndose en una costumbre compartida. Impulsada por las ganas de acompañar a su pareja, Léane corrió su primer maratón el pasado 13 de abril. En esta ocasión, los papeles se invirtieron: Théophile, que corre desde el instituto, se inició en la competición gracias a su novia. Desde que ella le abrió la puerta a este deporte, entrenan con regularidad y se apoyan mutuamente en una práctica en la que ambos han progresado mucho. Con gran control, cruzaron la meta en 3:43, sin que el esfuerzo les pasara factura. Todo se decidió en pareja, entre el ánimo mutuo y la constancia de un entrenamiento compartido. De la mano, su aventura maratoniana quizá no haya hecho más que empezar.
La misma dinámica se repite con @Mr&Mrs Running: para ellos, «El maratón es un eslabón dentro de un plan, un símbolo», antes de lanzarse a trails cada vez más largos. Siempre juntos, siempre al mismo ritmo. Corrieron de la mano de principio a fin, como en cada carrera. Esa es su fuerza: formar un equipo tanto sobre el asfalto como en la vida. En el Marathon de Paris, ella tomó las riendas, hasta que en el kilómetro 33 su marido tomó el relevo, siempre con el objetivo de bajar de 3:30 en el horizonte. Su amor los impulsa durante la carrera y mucho más allá. Correr alimenta su vínculo: estimula el cuerpo y la mente, y refuerza el impulso amoroso.
El maratón, escenario de un momento único
A veces, correr juntos abre la puerta a un momento inolvidable, mucho más allá del rendimiento. Eso le ocurrió a Alban, que aprovechó el Marathon pour Tous para pedirle matrimonio a Charlène. Se conocieron gracias a su pasión compartida por el running, y ser seleccionados para este evento representaba el momento ideal para ponerle el anillo a su amada. La petición, preparada al milímetro, tenía que ser perfecta: incluso había sustituido el anillo auténtico por una réplica para proteger el original. Pero entre la emoción y el agotamiento, al final tuvo que improvisar. Lo esencial estaba ahí: el simbolismo, compartirlo, la sorpresa en pleno esfuerzo y la ola de amor de aquel verano olímpico parisino.
Para otros, como Pascal, el gesto entrañaba más riesgo: llevó consigo la joya auténtica durante toda la carrera y esperó a cruzar la meta para pedirle matrimonio a Anne-Sophie, que acababa de completar su primer maratón. Como en el caso de las parejas anteriores, el deporte ocupa un lugar central en su día a día: elegir el maratón como escenario de un momento tan importante era lo más natural.
Un reto puntual, pero inolvidable
Para algunas parejas, el maratón no es ni un ritual ni algo evidente. Es un reto único, afrontado juntos para vibrar en pareja. Una manera de completar un desafío común. La rareza de compartir una experiencia deportiva así ayuda a asimilar mejor el esfuerzo que espera y a prepararse para la cita con una idea en mente: «Después, se acabó». Superarse juntos para lograrlo, vivir algo excepcional y hacerlo en pareja: ese es el credo de las parejas maratonianas. Para completar los 42,195 km, Pauline se preparó junto a su pareja, Simon, que este año volvía a participar. Aceptó el reto dos meses y medio antes, y se vio catapultada al mundo de los maratonianos. Simon se convirtió a la vez en su pacer y su entrenador, además de ser el padre de sus hijos. Un momento familiar precioso, poco habitual y lleno de fuerza, que nunca habría sido posible sin la determinación de quien lanzó el desafío, bien acompañada de principio a fin.
Al final, la pasión suele nacer en uno y acabar llegando al otro. A veces, ambos se conocen directamente en su terreno de juego: en el estadio, durante un rodaje o alrededor de una carrera. Incluso puede ocurrir que los dos se enganchen al asfalto, a la dopamina posterior a la carrera y a esa sensación de invencibilidad que deja un maratón. Entonces, el maratón se convierte no solo en un objetivo, sino también en una excusa para crear o alimentar un vínculo.
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