Los 3 errores del maratoniano novato
Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026
Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026
Ha llegado el gran día y ahí estás, en la temida línea de salida. Las piernas te hormiguean de impaciencia, el estómago está completamente encogido y el corazón late como si fuera a reventarte el pecho. El estrés aumenta y, con él, el riesgo de cometer errores que pueden resultar fatales. Son clásicos del maratoniano novato, pero también bastante habituales en cualquier corredor algo ansioso.
✓ ¡Estos son los 3 errores que más vale la pena evitar!
‘1 –– Subirse al tren equivocado, el que va demasiado rápido, claro
La línea de salida. Un ambiente que mezcla impaciencia, buen humor y ansiedad. Suena el pistoletazo. ¡En marcha! La euforia del pelotón, que sale lanzado siguiendo el ritmo desmedido de los favoritos de delante, las ganas de hacerlo bien y la frescura de los primeros minutos: sí, todo invita a alargar la zancada y a creerse tan rápido como la liebre de la famosa fábula. Corres a toda pastilla, te quedas sin aire y te enganchas a ese pequeño grupo de corredores que parecen saber gestionar la carrera y que seguramente llevan el ritmo adecuado. Te dices que ese es el tren bueno.
Grave error. El tren bueno es, ante todo, el que se ajusta a tu ritmo objetivo, ese que sabes que puedes mantener durante toda la distancia. Así que, en lugar de jugar a Speedy Gonzales y arañar unos segundos al principio del maratón, segundos que seguramente pagarás caros al final, sal con un ojo puesto en el cronómetro: respeta escrupulosamente tu ritmo y no te aceleres. Poco a poco, el pelotón se estirará y correrás junto a otros participantes con los que quizá puedas formar un pequeño grupo.
Para identificar el tren adecuado, fíjate en los corredores que te rodean: escucha su respiración, observa su zancada e intenta saber si van cómodos… o si ya están al límite. Correr con atletas de un nivel parecido al tuyo puede ser de gran ayuda, pero debes saber apoyarte en los demás y también separarte cuando te hagan salirte de tu carrera. En cualquier caso, no dudes en bajarte del tren equivocado antes que empeñarte en seguir y no cruzar la línea de meta.
‘2 –– Abrirse paso a codazos y pisar a los de al lado
¡Aaaah, las salidas en pelotón, el barullo, el ambiente desatado! Todos los ingredientes están ahí para que la tensión eléctrica se apodere del aire. La tentación de abrirse paso a codazos puede ser grande, aunque eso implique pisar al corredor de al lado. Cuando la horda de corredores se pone en marcha, algunos se pegan demasiado al participante de delante, le pisan los talones o le empujan para adelantarlo… No hay nada peor que los contactos (¿involuntarios, de verdad?) entre participantes, que hacen subir enseguida el nivel de irritación o incluso de pánico si los roces acaban provocando una caída o una retahíla de insultos.
Sí, estás estresado porque es tu primer maratón. Sí, quieres hacerlo bien y no arruinar la carrera por culpa del tipo que tienes delante y que te corta el paso. Pero no, no está bien pensar solo en uno mismo y hacerse un hueco a costa de los demás. Aunque algunos participantes puedan comportarse de forma incívica, mantén la calma y protege tu espacio vital: guarda distancia con los demás corredores, pide disculpas si golpeas a alguien… y, sobre todo, relativiza. Solo es una carrera, no te estás jugando la vida y si pierdes unos segundos en la salida no pasa nada. Guarda la energía para gestionar bien la prueba y cruzar la línea de meta saboreando tu victoria.
‘3 –– Salir a tope… y morir lentamente
Cuando estás en la salida de un maratón, es fácil meterse en la piel de la liebre en lugar de la tortuga. Si tienes una marca en mente, sabes a qué ritmo debes correr a lo largo de los 42,195 km para alcanzar tu objetivo. Si solo quieres completar la distancia sin preocuparte por el crono, tendrás que escuchar tus sensaciones y gestionar el esfuerzo con cabeza. ¡Nada de salir como un cohete para tirar la toalla en el medio maratón!
En cualquier caso, si cometes el error de creerte la liebre, probablemente no repetirás la experiencia. ¡Ah, qué embriagadoras son las sensaciones de velocidad de los primeros kilómetros, con el viento en la cara, una sonrisa en los labios y la euforia en el corazón! Pero la sensación de ir muriendo poco a poco a medida que pasan los minutos, para acabar desplomándote cuando la meta todavía queda lejos, hará que te arrepientas de tu acelerón inicial.
Para evitar entregar el dorsal antes de llegar a meta y, sobre todo, vivir una experiencia penosa, te proponemos dos estrategias fáciles de poner en práctica:
➜ Antes de la carrera, establece un plan de carrera y síguelo al pie de la letra : Si sabes a qué ritmo debes correr, respétalo escrupulosamente. Si solo quieres ser finisher, empieza sintiéndote cómodo y adapta el ritmo a tus sensaciones durante toda la carrera.
➜ Sigue a un liebre : La mayoría de las pruebas ofrecen este «servicio», que consiste en asignar a un corredor de la organización una bandera en la que figura el tiempo final previsto. El liebre garantiza un ritmo constante durante toda la carrera. Normalmente, un pequeño grupo corre a su alrededor, lo que permite disfrutar de una carrera compartida y solidaria. Es una opción excelente para mantener la regularidad y beneficiarse del estímulo colectivo.
El maratón es una prueba tan imponente como magnífica. Para el novato, evitar estos tres errores clásicos, salir demasiado rápido, ponerse demasiado nervioso entre la multitud y gastar todas las fuerzas en los primeros kilómetros, puede marcar la diferencia entre una experiencia dolorosa y un recuerdo inolvidable. Si sigues estos consejos sencillos pero cruciales, tendrás muchas más opciones de cruzar la línea de meta con una sonrisa, orgulloso de haber domado los 42,195 km con inteligencia y humildad. ¡Buena carrera y, sobre todo… corre con cabeza!