Géraud Paillot, maratoniano con exoesqueleto: «El crono no puede decidir quién está invitado a la fiesta»
Publicado el jue, 10 de septiembre de 2026
Actualizado el jue, 10 de septiembre de 2026
No se define como un campeón, sino como un apasionado. Géraud Paillot ha aprendido a convivir con su discapacidad sin renunciar nunca a su pasión por el deporte. Con un exoesqueleto, ya ha completado varios maratones. Su credo: demostrar que los límites no están para encerrarnos, sino para desplazarlos.
Antes de escucharle hablar, detengámonos un instante en Géraud Paillot, una figura decidida que avanza. Ya casi no hay frontera entre el esfuerzo y la poesía. Equipado con un exoesqueleto llamado «Kyogo» (acrónimo de «Keep On Going»), no se limita a «caminar»: redefine lo posible, paso a paso. Diagnosticado de esclerosis múltiple en 2004, este bretón de 55 años acaba de completar un nuevo desafío al cruzar la meta del Marathon solidaire du Mont-Saint-Michel con su exoesqueleto. Nueve horas de marcha después, llegaba orgulloso a la línea de meta. Esta enfermedad crónica afecta al sistema nervioso y puede dificultar la marcha, la coordinación y la visión. Evoluciona de forma diferente según la persona y, aunque no tiene cura, existen tratamientos que ayudan a convivir mejor con ella en el día a día. Fundador de la asociación Aventure Hustive, Géraud Paillot combina deporte extremo y compromiso, y convierte sus desafíos, como el trayecto París-Marsella en kayak, los encadenamientos de Ironman o la natación en aguas heladas, en mensajes de esperanza. Habló con Marathons.com sin rodeos ni filtros para compartir su visión del deporte, la inclusión y la superación personal.
¿Qué le llevó a querer correr con un exoesqueleto?
Cada vez que afronto un desafío, me dicen: «Eso no es posible». Pero no me frena. Al contrario, me impulsa a buscar soluciones, poner a prueba mis límites y demostrar que la tecnología puede ampliar el campo de lo posible. Para mí no es solo una herramienta: es una forma de superarme y transmitir un mensaje sobre la inclusión en el deporte.
La preparación mental parece fundamental en sus carreras. ¿Por qué?
Sin preparación mental no podría terminar un maratón con un exoesqueleto. Cada kilómetro exige resistencia, pero sobre todo una capacidad extraordinaria para gestionar la mente. Hay que confiar en uno mismo, anticipar las dificultades y mantenerse concentrado en las sensaciones, el cuerpo y la respiración. Es un aprendizaje diario que va mucho más allá del deporte.
La tecnología se convierte en una palanca de inclusión, no solo en una herramienta médica.
¿Cómo ha cambiado el exoesqueleto su percepción del deporte y de la vida cotidiana?
Devuelve libertades que solemos dar por sentadas. Caminar, correr, estar de pie junto a los demás, compartir momentos. Todo eso adquiere un valor enorme. En el deporte permite mantenerse activo, participar y vivir la experiencia colectiva. En la vida da confianza y autonomía. La tecnología se convierte en una palanca de inclusión, no solo en una herramienta médica.
Habla de «handiwashing» y de marcar casillas. ¿A qué se refiere?
El «handiwashing» consiste en fingir que se incluye. Poner a unos cuantos «discapacitados» aparte, por comunicación o por imagen, sin pensar en una inclusión real. La verdadera inclusión es correr en el mismo recorrido, compartir el esfuerzo y ser visto como un participante de pleno derecho, no como un simple símbolo.
¿Qué obstáculos ha encontrado por parte de los organizadores de carreras?
Muchos se niegan por miedo o por falta de imaginación. Me han propuesto carreras separadas «para los discapacitados», cuando mi objetivo era correr con todo el mundo. Con demasiada frecuencia, los organizadores hacen concesiones mínimas sin pensar en el colectivo. La verdadera pregunta debería ser: ¿cómo podemos incluir a todos los participantes en el mismo recorrido?
En su opinión, ¿cómo debería plantearse un maratón inclusivo desde el principio?
Hay que diseñar el recorrido y los dispositivos de asistencia teniendo en cuenta las distintas discapacidades, sin caer en el exceso de querer hacerlo todo accesible a cualquier precio. Por ejemplo, permitir la participación de personas con exoesqueletos, en silla de ruedas o con discapacidad visual, garantizando al mismo tiempo la seguridad y el disfrute de todos. La inclusión no se limita a crear una categoría aparte.
La tecnología seguirá abriendo horizontes: permitirá correr en la montaña y enfrentarse a trails, siempre con seguridad y juntos.
¿Qué innovaciones tecnológicas podrían transformar la inclusión en el deporte?
Los exoesqueletos, las joëlettes, las herramientas de guiado para personas con discapacidad visual... Todo ello permite compartir recorridos que normalmente son inaccesibles. La tecnología seguirá abriendo horizontes: permitirá correr en la montaña y enfrentarse a trails, siempre con seguridad y juntos. Es una herramienta para derribar barreras físicas y mentales.
¿Qué piensa del tiempo límite que imponen muchos maratones?
Deja fuera a participantes que podrían terminar a un ritmo más lento. Sueño con un maratón en el que todos dispongan de ocho o nueve horas para llegar al final, y donde la meta sea una fiesta para todos. La inclusión también pasa por la libertad de ritmo y el respeto a las capacidades de cada persona. El crono no puede decidir quién está invitado a la fiesta.
¿Cómo incorpora la imaginería multisensorial a su preparación?
Utilizo los cinco sentidos, la vista, el oído, la percepción cinestésica, el olfato y el gusto, para trabajar la percepción de la zancada y las sensaciones corporales. Por ejemplo, puedo reducir el tiempo de contacto del pie con el suelo para proteger las rodillas, sin concentrarme únicamente en la vista. Es una técnica que desarrolla recursos mentales y físicos insospechados.
¿Qué diferencia hay entre la preparación mental de un atleta sin discapacidad y la de un atleta con discapacidad?
Para todos es indispensable. Pero las personas con discapacidad tienen la ventaja de verse obligadas a desarrollar recursos y creatividad para superar las limitaciones. Se acostumbran a ponerse a prueba, anticiparse y gestionar los imprevistos. Eso forja una mentalidad sólida y adaptable, que se convierte en una ventaja tanto en la competición como en la vida.
¿Cómo influye el deporte en su entorno y en su vida cotidiana?
El entorno desempeña un papel esencial, pero también necesita recargar las pilas, hacer deporte y oxigenar la mente. Para mí, correr sigue siendo algo sencillo y universal: basta con unas zapatillas. Incluso media hora cada mañana contribuye al equilibrio mental y a la preparación física. El deporte se convierte en un vehículo de cohesión familiar y social.
No se puede crear una inclusión real si cada federación sigue encerrada en su propio silo.
¿Qué mensajes quiere transmitir a los clubes y las federaciones?
Dejen de compartimentar. Una sola federación, licencias universales y clasificaciones claras. La inclusión empieza por simplificar las normas administrativas, dar capacidad de elección a los atletas y reconocer sus competencias, independientemente de su discapacidad o de su ritmo. No se puede crear una inclusión real si cada federación sigue encerrada en su propio silo.
¿Qué lugar ocupan la diversidad y las identidades de género en el deporte inclusivo?
Deben tenerse plenamente en cuenta. La inclusión no se refiere solo a la discapacidad. Las personas LGBT, no binarias y trans deben poder elegir su categoría, su clasificación o su ritmo. Es una cuestión de respeto, normalidad e igualdad en el deporte. Cada participante merece ser visto y escuchado.
Si pudiera organizar el maratón ideal, ¿cómo sería?
Accesible para el mayor número posible de discapacidades, abierto a todos los ritmos y con tiempos límite flexibles. Los participantes podrían elegir entre correr en el formato «clásico» o hacerlo con exoesqueleto, silla de ruedas o joëlette. La clasificación sería adaptable, pero la fiesta seguiría siendo colectiva. La idea es incluir a todos los participantes en el mismo recorrido, dentro de una verdadera dinámica de compartir.
¿Qué se lleva de sus experiencias y qué mensaje final quiere transmitir?
La inclusión es posible. La tecnología permite abrir caminos que antes estaban cerrados. Pero, sobre todo, la clave está en el colectivo: personas con y sin discapacidad, cada una con sus fortalezas y sus límites, juntas en el mismo recorrido. Así, el deporte se convierte en un vehículo de respeto, superación y cohesión. Si puedo demostrar que es posible llegar más lejos, cualquiera puede permitirse soñar y participar.