Running therapy: un acompañamiento psicológico diferente
Publicado el jue, 10 de septiembre de 2026
Actualizado el jue, 10 de septiembre de 2026
Correr con el psicólogo. Es el método que proponen algunos profesionales para acompañar a sus pacientes de otra manera. La consulta, escenario habitual de la terapia, puede resultar asfixiante. Al aire libre, los sentidos se despiertan de otro modo y el cuerpo se implica en el proceso terapéutico. Así funciona la running therapy.
✓ Análisis con la psicóloga Sarah De Jong.
En Bélgica ya es posible reservar una o varias sesiones de running therapy. Sarah De Jong, psicóloga de la salud y especialista en alcoholismo, es una de las pioneras de este enfoque en el país. Mientras ejercía como psicóloga clínica, empezó a interesarse por el deporte como herramienta terapéutica. Sin embargo, no contaba con formación específica para acompañar corriendo a personas vulnerables, así que decidió prepararse primero en el ámbito del entrenamiento deportivo. Gracias a Running coach, la profesional belga aprendió a estructurar un plan de entrenamiento, profundizó en conceptos como la carga y la intensidad, y ganó confianza. Después puso a prueba sus nuevas competencias como entrenadora con algunos amigos, encantados de contar con apoyo para volver a correr.
Finalmente, un drama le brindó la oportunidad de poner en práctica sus conocimientos. «Un amigo corredor perdió a su padre mientras preparaba un trail de 42 km, cuenta. Yo no era su psicóloga, pero aun así podíamos hablar de lo que le estaba pasando. Cuando tenía una tirada larga, hablábamos de lo que ocurría en su cabeza. En los entrenamientos interválicos, más intensos, podía descargar y soltar de verdad. Hubo sesiones, por ejemplo, en las que por fin pudo llorar, porque le costaba hacerlo.» Al acompañarlo durante el duelo, Sarah ganó confianza. «Me dio el impulso para pensar: veo cómo tender puentes entre la práctica deportiva y la terapia, y voy a poder empezar a ofrecérselo a la gente.»
Antes de incorporar oficialmente la running therapy a su práctica, se sumó al programa de carrera y marcha «Muévete más», dirigido a todos los niveles. Allí acompañó a un grupo de principiantes en el que encontró perfiles similares a los que atendía en consulta, como personas con burnout o problemas con el alcohol. Esta experiencia le permitió observar, de manera más informal, cómo correr favorecía el bienestar y el progreso personal de algunos participantes. Convencida del potencial terapéutico del enfoque, decidió ofrecerlo primero a distancia y después de forma presencial.
Dos modalidades propuestas por Sarah De Jong
La running therapy es un acompañamiento terapéutico que puede desarrollarse de dos maneras. En primer lugar, Sarah De Jong propone un enfoque «planificado» de doce semanas a distancia. Incluye unos objetivos terapéuticos definidos durante la anamnesis, una prueba de carrera para los corredores habituales con el fin de adaptar las sesiones y contactos periódicos por WhatsApp. Estas conversaciones permiten realizar un seguimiento tanto deportivo como terapéutico, poniendo de relieve los vínculos entre la práctica de la carrera y los aspectos psicológicos abordados durante el programa.
Según explica, las doce semanas favorecen cambios duraderos y ayudan al paciente a ganar autonomía. La idea es que pueda continuar poco a poco por su cuenta, manteniendo el vínculo entre sus sensaciones al correr y su experiencia psicológica. «La idea es que este programa les proporcione suficiente apoyo en relación con sus objetivos terapéuticos», confirma la psicóloga, formada también en coaching mental.
La actividad física pone en movimiento la reflexión y aquello de lo que se habla.
Sarah De Jong ofrece ahora otra modalidad de acompañamiento. La carrera o la marcha se convierten directamente en herramientas integradas en la sesión. La actividad física permite salir del marco clásico de la consulta y poner la mente en movimiento, igual que el cuerpo. Este enfoque puede resultar especialmente adecuado para personas que necesitan moverse o a las que les cuesta expresarse y abrirse en una conversación cara a cara.
Estas sesiones no responden a una planificación concreta: son más puntuales y suelen organizarse a petición del paciente, según sus necesidades o deseos a lo largo de la terapia. En función de su edad, su condición física o su estado del momento, la psicóloga y el paciente salen a caminar o a correr durante la consulta. Las sesiones al aire libre y las realizadas en la consulta pueden alternarse. «A veces la persona viene por el programa y después continúa con una terapia más clásica. O al revés: empieza en terapia y descubre que existe el programa. En ocasiones ocurre cuando el paciente ya se encontraba mejor y damos apoyo a algo que ya está construido. Después, la persona vuela sola. Es muy flexible», detalla. El método está dirigido tanto a quienes ya corren como a quienes quieren retomar la actividad física.
Cuando el movimiento se convierte en una herramienta terapéutica
Salir de la consulta modifica la relación terapéutica. Correr o caminar uno al lado del otro puede facilitar la conversación, especialmente en personas que necesitan moverse para pensar, tomar distancia o liberar ciertas emociones. Aun así, los objetivos terapéuticos siguen siendo propios de cada paciente.
Para una persona hiperactiva, la running therapy puede ofrecer un espacio en el que gastar energía mientras conversa. En alguien con burnout, el objetivo puede ser muy distinto: aprender a bajar el ritmo y reservarse más tiempo. La carrera a ritmo fácil se convierte entonces en un ejercicio especialmente interesante, porque puede enfrentar al paciente con la frustración y, al mismo tiempo, favorecer una toma de conciencia. «La actividad física pone en movimiento la reflexión y aquello de lo que se habla», señala la psicóloga.
Correr permite trabajar a partir de metáforas: la respiración, el ritmo, los obstáculos, la resistencia y la superación personal. «Una bajada después de una subida difícil es una oportunidad para comprobar que, cuando resistimos, después nos esperan otras cosas, incluso cuando no podemos verlas», precisa. También ayuda a desplazar la atención hacia las sensaciones corporales, en lugar de dejarla atrapada en los pensamientos invasivos. Durante la actividad hay que adaptar el ritmo al terreno, regular la respiración, escuchar la sed, reconocer los propios límites y convivir con el entorno natural. Esta atención al cuerpo y a las sensaciones facilita volver al momento presente. «Para alguien con burnout, una de las sesiones puede consistir en prestar atención a lo que le rodea y a lo que ocurre en su cuerpo, en lugar de quedarse en la cabeza. De este modo, durante la sesión se ponen en práctica herramientas concretas que después podrán trasladarse al trabajo terapéutico.» La carrera se convierte así en un apoyo para abordar de otra manera determinadas dificultades psicológicas.
Beneficios sí, pero no una solución milagrosa
Más allá del seguimiento psicológico, practicar actividad física con regularidad puede tener efectos positivos en distintos aspectos de la vida cotidiana, como el sueño, la alimentación, el estado de ánimo o el equilibrio vital. «La actividad física es una necesidad básica que se olvida demasiado en la salud pública», afirma. Pero el impacto de la running therapy depende de las dificultades de cada paciente. En una persona con depresión, por ejemplo, puede ayudar a volver a ponerse en marcha y a recuperar poco a poco la motivación. «Las sesiones de intervalos, en las que alternamos varias veces entre acelerar y bajar el ritmo, pueden llevarnos a preguntarnos: ¿qué representa este movimiento físico desde el punto de vista psicológico?» Entre los efectos más significativos también se encuentran la reducción del estrés, el refuerzo de la confianza en uno mismo, el desarrollo de la resiliencia, una mejor gestión emocional y el alivio de los síntomas relacionados con los traumas.
En el caso de la ansiedad, el objetivo no es hacer desaparecer por completo las preocupaciones, sino ayudar a la persona a desarrollar recursos para gestionarlas mejor. «Partimos del gran objetivo de la persona, que a menudo es un objetivo vital, como aprender a gestionar la ansiedad, y después lo dividimos en objetivos más concretos. Evaluamos en qué momentos de la vida o en qué aspectos específicos de la ansiedad nos gustaría avanzar. Intentamos trabajar en profundidad los puntos elegidos», describe.
A pesar de su interés, la running therapy no sustituye a una terapia clásica. Puede complementarla o convertirse en un acompañamiento independiente durante un periodo determinado, pero no está pensada para mantenerse a largo plazo. Además, no necesariamente se adapta a todo el mundo y todavía son pocos los psicólogos que la ofrecen. Cada persona tendrá que encontrar el enfoque que mejor encaje con ella.
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