Kenia: de Nyahururu al «Valle de los Campeones»
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Kenia: de Nyahururu al «Valle de los Campeones»

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Por Charles-Emmanuel Pean

Publicado el jue, 10 de septiembre de 2026

Actualizado el jue, 10 de septiembre de 2026

Desde los años 70, el desarrollo de las estructuras deportivas de alto nivel no ha dejado de crecer en Kenia. Todo comenzó en Nyahururu, y después las ciudades de Iten y Kaptagat tomaron el relevo. Hoy, más que nunca Home of Champions, Kenia sigue atrayendo a corredores de todo el mundo mientras forma a los mejores atletas del país.

En la primera entrega sobre Kenia, publicada el 19 de agosto, Marathons.com repasó la historia reciente de Kenia, la que lo convirtió en la superpotencia del running que conocemos hoy. Los éxitos de ayer y de hoy pasan, evidentemente, por las estructuras del país, concentradas en los últimos 50 años en tres ciudades: Nyahururu, Iten y Kaptagat. Esta segunda entrega está dedicada a ellas.

Nyahururu, la ciudad donde empezó todo

La historia de los campos de entrenamiento kenianos comienza lejos del bullicio actual de Iten. En los años 70 y 80, las primeras comunidades de atletas se desarrollaron en Nyahururu, una ciudad situada en las tierras altas del centro del país, a unos 200 km de Nairobi. Allí se forjó el primer gran campeón de Kenia, Kipchoge Keino, . En aquella época, todos los corredores del país se daban cita en esta ciudad de altura, a 2.300 metros, más concretamente en el Nyahururu Stadium. Por entonces, pocos lugares del país podían presumir de tener un estadio. Fue en este recinto, hoy muy deteriorado, donde Kipchoge Keino y la selección keniana se prepararon para los Juegos Olímpicos de México 1968, los que dieron a conocer a los atletas del país en todo el mundo. En los años 80 y 90, el centro de gravedad deportivo se desplazó progresivamente hacia el oeste, al valle del Rift. La profesionalización del sector atrajo a entrenadores y representantes extranjeros, y las estructuras empezaron a perfeccionarse.

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Iten y Kaptagat toman el relevo

Es en Iten, una pequeña ciudad situada a 2.400 metros de altitud, donde el fenómeno del running en Kenia adquiere otra dimensión a finales de los años 70. La llegada en 1976 del misionero irlandés Colm O’Connell al instituto St. Patrick marca un punto de inflexión: la escuela se convierte en una fábrica de campeones. Más de veinte de sus alumnos han conquistado títulos mundiales u olímpicos. El entrenador tuvo a sus órdenes, entre otros, a David Rudisha, Vivian Cheruiyot, Matthew Birir y Brimin Kipruto. Poco a poco, creció una verdadera cultura del running y se multiplicaron los camps, hasta convertir Iten en la capital mundial del fondo. Hoy, las pistas de la ciudad y sus alrededores están tomadas por numerosos grupos de corredores, kenianos y extranjeros. Algunos son profesionales; otros, amateurs. Para responder a esta afluencia, las infraestructuras siguen desarrollándose. Numerosas estructuras privadas contribuyen al crecimiento del running en Kenia, hasta el punto de convertirlo en una auténtica industria.

Kaptagat, una ciudad más discreta situada a unos treinta kilómetros de Iten, se consolida como el otro bastión de excelencia del país. Es aquí donde Eliud Kipchoge entrena desde hace más de veinte años, en un camp cuyo funcionamiento roza lo monástico. La altitud, 2.400 m, el entorno protegido y la disciplina colectiva crean un marco propicio para el rendimiento. Mientras Iten atrae tanto a campeones consagrados como a aficionados extranjeros, Kaptagat sigue siendo más cerrada y está orientada a la élite keniana.

Un abanico de estructuras privadas

En Iten, la densidad de estructuras privadas dedicadas al running es elevada. Es imposible citar aquí todos los nombres de las que han surgido en la meca del running… Una de las referencias del país fue creada por la atleta neerlandesa de origen keniano Lornah Kiplagat, que durante su carrera ganó maratones de primer nivel, como los de Los Ángeles de 1997 y 1998. Se trata del High Altitude Training Centre (HATC). Alojamiento, equipamiento deportivo y acceso a servicios de recuperación: todo está integrado para que los corredores puedan concentrarse en su zancada. El Kenya Camp va un paso más allá, con liebres y entrenadores en las instalaciones. El JC Iten Training Camp también combina alojamiento, equipamiento deportivo y coaching. Aquí no hay selección: basta con poder pagar la estancia… Las marcas tampoco han querido quedarse al margen.

La marca de equipamiento Kiprun, que tiene grandes ambiciones, inauguró en noviembre de 2023 su centro, la 42 House. Una veintena de atletas, hombres y mujeres, se alojan en este centro y entrenan bajo la dirección de un coach. Los acuerdos con dos escuelas de Kenia permitirán formar a jóvenes de entre 13 y 18 años, también en el marco de la 42 House. Entre los técnicos que forman parte del organigrama aparece el incombustible Colm O’Connell, de la St. Patrick High School, una institución imprescindible en Kenia. También está The Swiss Side en Iten, un centro de entrenamiento de alta gama, ideal para corredores y deportistas que buscan un entorno de recuperación de alto nivel y un acompañamiento adaptado al entrenamiento intensivo.

En Kaptagat, la oferta privada es más limitada y la ciudad está orientada a la élite profesional del país. Así, el Great Rift Valley Sports Camp es el lugar de entrenamiento preferido de campeones como Eliud Kipchoge, Geoffrey Kamworor y Moses Tanui. Funciona en colaboración con la agencia Global Sports Communication y ofrece un entorno aislado, ideal para alcanzar la máxima concentración, menos congestionado que la vibrante Iten. La NN Running Team, estructura profesional internacional creada en 2017 y en la que también está Eliud Kipchoge, cuenta con un centro de entrenamiento en Kaptagat.

Desde hace más de 50 años, Kenia cuenta con una verdadera cultura del running, que ha beneficiado tanto a los kenianos como a numerosos corredores extranjeros. Hoy, en pleno auge de este deporte, la oferta no deja de crecer en Iten y, en menor medida, en Kaptagat. Cabe señalar, sin embargo, que pocas estructuras privadas han sido creadas por kenianos, algo perjudicial para el país y sus habitantes, que buena falta tendrían de aprovechar los beneficios económicos que genera el running.

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