Corredores contra robots: una carrera inédita en el medio maratón de Pekín

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Por Linford Dirou

Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026

Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026

Corredores contra robots: una carrera inédita en el medio maratón de Pekín

¿Robots corriendo un medio maratón? No, no es el argumento de un Pixar delirante. Es la vida real, y ocurrió en China, durante el medio maratón de Yizhuang, en el sureste de Pekín. 21 máquinas humanoides se lanzaron a recorrer más de 21 kilómetros junto a miles de corredores de carne y hueso, empapados en sudor. Entre caídas en serie, baterías agotadas y llegadas acrobáticas, el espectáculo mereció la pena. Los robots no ganaron, pero nos hicieron correr... hacia el futuro.

«Run Robot Run». Creíamos haberlo visto todo en el mundo del running: participantes corriendo en chanclas, maratonianos disfrazados de plátanos gigantes, Axel Ramponi con traje de tres piezas por debajo de 2 h 50... Pero no. China decidió ir un paso más allá: hacer correr un medio maratón a robots humanoides de 1,80 m y 52 kilos. Sí, robots. No acompañantes en patinete eléctrico ni drones con cámara. Bípedos articulados que intentaron completar los 21,0975 km del medio maratón de Yizhuang, en las afueras de Pekín, el pasado 19 de abril. Celebrada en «E-Town», una zona de desarrollo tecnológico de la capital, era la primera vez que este tipo de delirio tecnológico se enfrentaba a una prueba tan larga.

Pero, en realidad, ¿por qué corren?

Más allá del escaparate, este medio maratón robótico era una prueba mayúscula. Para la investigación en inteligencia artificial, las tecnologías de locomoción, la gestión de la energía y el equilibrio dinámico. En resumen: correr en línea recta durante 21 km es un rompecabezas para una máquina. Pero si se consigue, las aplicaciones futuras son demenciales: robots de asistencia en zonas de catástrofe, exoesqueletos inteligentes, movilidad urbana avanzada... La carrera no es más que una excusa. Eso sí, una buena excusa, porque casi todo el mundo entiende lo que significa correr 21 kilómetros sin parar.

A un lado, los robots; al otro, humanos afinados

La imagen lo dice todo: 21 robots en la salida, 6 en la meta. No son muchos. Pero ya es muchísimo si tenemos en cuenta que la mayoría nunca había corrido más de unos cientos de metros. En la línea de salida había un reparto de lo más peculiar: robots más o menos pesados, hasta 88 kilos los más corpulentos, llegados de todas las provincias chinas. Una carrera a dos velocidades: la de la autonomía... y la del joystick. Corrieron por un circuito reservado para ellos, tampoco había que tentar a la suerte, acompañados por operadores humanos preparados para intervenir en caso de caída, error, avería o necesidad de recarga.

Sobre el asfalto, hubo un auténtico desfile de estilos: algunos robots avanzaban como si llevaran «Marathon Man» instalado en la memoria, mientras que otros parecían estar descubriendo sus propias piernas. La mayoría tomaba sus decisiones por sí sola, cálculo tras cálculo, mientras otros esperaban pacientemente las órdenes enviadas a distancia. Uno acabó estampado contra el suelo, pero se levantó solo, imperturbable, en plan «estoy bien, todo bien». Otro, más musculado que el resto, se desvió sin avisar para ir a saludar a una valla. Y mientras tanto, los humanos lo grababan todo desde su carril, entre divertidos y alucinados. Sinceramente, ¿quién iba a pensar que el medio maratón acabaría convertido en un escenario de comedia robótica ?

1:01 frente a 2:40: ventaja para el humano de carne y hueso

Mientras tanto, en el lado humano, todo fue mucho más rápido. El keniano Mutiso Kibet completó la carrera en 1 h 01 min 10 s, mientras que la primera mujer, la etíope Gelana Dida, terminó en 1 h 08 min 29 s. A años luz del mejor robot del día. Esa máquina bípeda era Tiangong Ultra, una especie de Boston Dynamics a la china. Completó los 21,1 km en 2 h 40 min, con tres cambios de batería, una caída y varios reajustes manuales. Para poner el tiempo en contexto, es el registro de un corredor popular bien entrenado, aunque todavía queda lejos de los estándares de la élite.

Correr en una pista puede parecer un pequeño paso para un humano. Pero para un robot humanoide es, de verdad, un salto enorme

Liang Liang, director adjunto del comité de gestión de E-Town

Tang Jian, director de tecnología del Centro de Innovación de Robots Humanoides de Pekín, la institución que fabricó de principio a fin al mejor de los robots participantes, declaró a la prensa estar «muy satisfecho» antes de continuar: «Teníamos tres objetivos: ganar, completar todo el medio maratón con un solo robot [...] y terminar la carrera en menos de tres horas», confesó. «Habíamos recopilado datos de corredores profesionales y entrenado al robot para adaptar su zancada, su cadencia, la amplitud de sus pasos y su postura, con el fin de acercarse lo máximo posible a las de un atleta.» El pasado jueves, cuando Liang Liang declaró a la AFP: «Correr en una pista puede parecer un pequeño paso para un humano. Pero para un robot humanoide es, de verdad, un salto enorme», el director adjunto del comité de gestión de E-Town no se limitaba a soltar una frase ingeniosa. Firmaba una fórmula calculada, casi solemne, que situaba el acontecimiento en una perspectiva mucho más amplia que la de una simple demostración deportiva. Para bien y para el deporte.

Una pequeña comparativa para reírse (o preocuparse)

Corredor

Tiempo en medio maratón

Nacionalidad / Tipo

Jacob Kiplimo

56:42 (récord mundial)

Uganda / Humano turbo

Mutiso Kibet

1:01:10

Kenia / Ganador 2025

Axel Ramponi (con traje)

1:24* (estimación)

Francia / Clase encarnada

Tiangong Ultra

2:40

China / Robocop

15 robots restantes

DNF

China / Silla de oficina caída

Una prueba tecnológica de verdad... pero todavía no una hazaña deportiva

El acontecimiento también demuestra que los robots humanoides empiezan a correr de verdad. Ya no caminan torpemente mientras repiten frases programadas: trotan, se caen, se levantan y avanzan. Pero, de momento, no son autónomos. Necesitan operadores, cambios manuales de batería e intervenciones cuando surge un problema mecánico. En resumen, todavía no tienen «espíritu de línea de meta». Pero si hoy nos reímos de ellos, dentro de diez años podríamos hablar de otra manera. El progreso tecnológico es una locura. Hoy estas máquinas completan un medio maratón en 2 h 40 min y se recalientan. Mañana podrían correr un maratón por debajo de las 2 horas, la utopía de los maratonianos.

Bueno, podemos calmarnos ya mismo. Por ahora, los robots sudan sobre todo por sus circuitos impresos y necesitan un equipo entero para cruzar la línea de meta. Pero este medio maratón de Yizhuang quizá sea el comienzo de un gran giro: uno en el que la resistencia ya no dependa solo del corazón, los muslos y la cabeza, sino también de líneas de código y baterías de ion-litio.

Así que no, esos humanoides mecánicos todavía no nos han adelantado. Pero ya están ahí, en la misma línea de salida, y cada vez avanzan más rápido. Y si algún día un robot os alcanza en el kilómetro 19 del Maratón de París, pensad al menos que no os quitará la medalla Finisher en el avituallamiento. De momento.