Guillaume de Lustrac bate el récord mundial de maratón corriendo hacia atrás
Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026
Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026
Hay hazañas deportivas tan impresionantes como originales. Correr un maratón hacia atrás es una de ellas. En 2023, las carreteras de la Drôme fueron escenario de un nuevo récord mundial de maratón. Guillaume de Lustrac se había planteado un desafío disparatado junto a un grupo de amigos: recorrer los 42,195 km de la distancia mítica en menos de 3h38’27 para inscribir su nombre en el Guinness World Records. Una aventura tan absurda como inspiradora.
De una apuesta perdida al récord mundial
Todo empezó una noche de diciembre completamente normal. Guillaume de Lustrac, natural de Yvelines y actualmente consultor de carbono y conferenciante, acababa de terminar el maratón de Valencia en 2h33. Esa noche, movidos por la curiosidad, él y su amigo Duncan Perrillat (campeón de Francia de maratón) se pusieron a buscar récords mundiales algo peculiares. Este especialista en ultraresistencia ya había afrontado numerosos desafíos, como completar un triple Ironman entre Annecy y Périgueux. A comienzos de año, Duncan lanzó la apuesta en Instagram: si superaba los 1.000 comentarios, Guillaume tendría que aceptar el reto de correr un maratón hacia atrás. La story incluso fue compartida por Fabien Claude, integrante del equipo francés de biatlón. A partir de ahí, ya no había vuelta atrás: el atleta de Isère podía empezar a prepararse.
Cuatro meses de preparación para batir el récord mundial
Hasta el primer día de preparación, Guillaume de Lustrac nunca había corrido hacia atrás. De hecho, existen especialistas de esta disciplina, conocida como retrorunning. Antes del intento del atleta de Yvelines, el récord mundial de maratón hacia atrás estaba en manos del alemán Markus Jürgens, con 3h38. Un habitual de este esfuerzo tan atípico, a diferencia de Guillaume.
En varias entrevistas concedidas a la prensa antes de su intento de récord mundial, el atleta, apasionado por las largas distancias, explicó que “empezó desde cero, corriendo 500 m, luego 1 km y después 2 km… hasta encadenar sesiones de una o dos horas”. Durante la preparación, que llevó a cabo en el Vercors, su prometida Constance lo acompañó en los entrenamientos. Estaba allí para guiarlo y apoyarlo. En sus semanas de mayor carga, el volumen semanal llegó a los 100 km. Guillaume entrenaba siempre hacia atrás. Alternar la carrera hacia delante y hacia atrás le provocaba dolores. Aunque el corredor de 30 años recibió alguna que otra burla durante sus sesiones, su forma de correr hacia atrás despertaba la curiosidad de numerosos paseantes y corredores.
3h25 de esfuerzo y un nuevo récord
Para tener todas las opciones de su lado, Guillaume y su equipo decidieron intentar el récord en una carrera de perfil rápido. También necesitaban elegir un evento con poca densidad de participantes para minimizar el riesgo de caídas. El Marathon de la Drôme, organizado en Saint-Paul-lès-Romans, cumplía ambos criterios.
Para arrebatarle el récord mundial al alemán, Guillaume tenía que correr a menos de 5’11 por kilómetro, es decir, algo menos de 12 km/h. Para mantener la trazada, sus amigos lo acompañaron. Duncan, impulsor del proyecto, incluso organizó un directo en Instagram. Durante el recorrido, los demás corredores apoyaron al futuro plusmarquista mundial. Algunos lo acompañaron para guiarlo, mientras otros sacaban el móvil para inmortalizar el momento.
Tras una salida bastante rápida, a ritmo de 3h27, el grupo estabilizó el paso en 4’50 por kilómetro. En los últimos kilómetros, el atleta de Isère empezó a sufrir intensos dolores en las caderas y los dedos de los pies. Su ventaja, bastante cómoda, le permitió cruzar la meta en 3h25’24 y batir el récord mundial de maratón hacia atrás. Guillaume de Lustrac completó además la increíble hazaña de terminar 19.º de la clasificación general del Marathon de la Drôme. Reto conseguido para quien soñaba con aparecer algún día en el Guinness World Records.