Los ánimos del público que no motivan a nadie
Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026
Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026
Ahí están, fieles a su puesto, apostados en las curvas cerradas, las rotondas y los avituallamientos. Aplauden con entusiasmo, gritan a pleno pulmón y levantan pancartas caseras, a veces un poco torcidas, pero siempre sinceras. A los seguidores de las carreras los queremos con locura. Sin embargo, hay que admitirlo… a veces sus ánimos, por decirlo suavemente, no dan exactamente en el blanco. Entre las frases hechas, los cumplidos torpes y los comentarios demasiado sinceros, están esas pequeñas perlas que se oyen al borde del asfalto y que nunca han conseguido devolverle las alas a un corredor en plena agonía.✓ Aquí va una pequeña selección de esas palabras amables, lanzadas de corazón… pero recibidas con las piernas pesadas.
«Venga, fenómeno, ya está»
Ah, no, señor, todavía no… Acabamos de pasar el quinto kilómetro. Si hacemos cuentas, quedan 37. Sí, 37. Gracias por la intención, pero guardemos el entusiasmo para un poco más adelante, ¿vale?
«Estás guapa corriendo»
Bueno, no es que sea precisamente verdad… Entre la lluvia destrozando el peinado, la coleta en modo «caída libre», el maquillaje convertido en piscina y el sudor al estilo Niágara, no es el mejor momento para un cumplido sobre la belleza, pero gracias por ella.
«Estáis locos por hacer esto, venga, venga»
Y justo en ese momento los corredores empiezan a preguntarse por qué están ahí. No hace falta echar sal en la herida, como se suele decir.
«Corres fenomenal»
El entrenador, sin embargo, no lo diría exactamente así. En el kilómetro 38 de un maratón, la zancada no es precisamente ligera.
«Ahora todo es cuestión de cabeza»
Ah, la famosa cabeza… El problema es que las piernas hace tiempo que presentaron su dimisión. Así que, de motivación, vamos bastante justos.
«Come azúcar, ya verás cómo mejoras»
¿Pero no sabes que lleva cuatro horas encadenando geles de arándanos, plátano y caramelo? Del azúcar ya no quiere saber nada, está en huelga.
«Lo más duro ya está hecho»
Pero… No digas eso. La Côte des Gardes, con un 5 % de pendiente, llega en dos kilómetros. ¿Quieres hundirle la moral? Bingo. Y mentir está muy feo.
«Venga, sonríe»
Nadie, absolutamente nadie, quiere sonreír en el kilómetro 35 de un maratón, lo siento. Ni siquiera el fotógrafo oficial, apostado allí desde hace cuatro horas en su silla, disparando fotos heroicamente bajo la lluvia… sin una pizca de sonrisa tampoco.
«Venga, que has pagado por esto»
No, no, no. No se lo recuerdes. Por favor, no le recuerdes eso jamás a un corredor que lo está pasando mal. En ese preciso instante está calculando cuánto se ha gastado en inscripciones, zapatillas, ropa, gadgets… y el total le da ganas de llorar, o de vomitar.
«Lo importante es participar»
¿Eres el presidente de la «Fédération Française de la Lose»? Encantado. Gracias, pero no, gracias.
«Tú puedes»
Está parado, con la cara verde, en plena sesión de vómitos. No estamos tan seguros.
En fin, los queremos igualmente, a estos supporters de domingo, con sus gritos, sus pancartas torcidas y sus ánimos torpes. Porque, en el fondo, aunque no siempre les den un empujón a las piernas, sí consiguen calentar un poco el corazón. Más allá de las frases desafortunadas y las sonrisas imposibles, es esa energía única la que hace latir el corazón de la carrera. Así que muchas gracias a vosotros, campeones del borde de la carretera, por vuestro entusiasmo inagotable. Aunque no siempre deis alas, siempre aportáis un poco de calor.