Los récords de maratón más disparatados del Guinness World Records

Dorian Vuillet
Por Dorian Vuillet

Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026

Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026

Los récords de maratón más disparatados del Guinness World Records

42,195 km ya son una buena paliza. Pero para algunos corredores, claramente no es suficiente. Así que complican aún más las cosas: traje y corbata, tacones de aguja, chanclas o incluso una nevera a la espalda. Bienvenidos al mundo de los maratonianos más chiflados del Guinness World Records, capaces de convertir el dolor en una performance artística… y casi en un happening.

Maratón con traje: elegancia hasta la línea de meta

Correr un maratón ya es todo un desafío. Pero hacerlo con un traje de tres piezas es otra historia. Y Emmanuel Bonnier puede dar fe de ello. Este francés firmó una hazaña tan absurda como elegante: completar un maratón en 2 h 40 min 52 s vestido con un traje completo. Camisa blanca, corbata bien apretada, pantalón de vestir e incluso zapatos de traje. Todo validado por el Guinness World Records, por supuesto. Una marca deportiva y… sartorial.

En el caso de Axel Ramponi, que no logró hacerse con el récord en 2 h 49 min, el código de vestimenta era algo más relajado en el Marathon de Paris. Nada de chaqueta de lana ni zapatos derby de cuero: llevaba una GoPro en la mano, una gorra bien calada y la mirada puesta en todo lo que ocurría alrededor del pelotón. Su traje era el de un testigo desde dentro, un corredor-reportero que capta los detalles que solemos pasar por alto cuando vamos pendientes del crono. Un guiño a esos corredores que convierten el rendimiento en un espectáculo, una historia o un mensaje.

📌 ¿El detalle curioso? Para que el Guinness valide el récord, la corbata debe permanecer anudada hasta la meta. Un poco más estricto que Strava, ¿no?

En chanclas: para quienes de verdad quieren sufrir

En el mundo de los récords insólitos, algunas hazañas hacen sonreír y dejan al mismo tiempo con la boca abierta. Es el caso del récord de maratón corrido en chanclas, un desafío en el que simplemente cruzar la meta con unas chanclas puestas ya se convierte en una hazaña digna de figurar en el Guinness World Records. Por desgracia, no será para el valiente corredor en sandalias visto en el Marathon de Paris hace unas semanas, sino para Alistair Kealty, un corredor australiano que logró la increíble gesta de correr un maratón en chanclas en 3 h 37 min 32 s durante el maratón de Almaty, en Kazajistán, en abril de 2019.

Un desafío mayúsculo, porque correr un maratón con un calzado tan ligero y poco adecuado exige una mezcla de resistencia, fondo y valentía; sobre todo cuando unas buenas zapatillas suelen considerarse imprescindibles en las pruebas de larga distancia. Pero Alistair no ha sido el único en intentarlo. Antes que él, en 2012, Keith Levasseur, un corredor estadounidense, también intentó batir el récord al completar el maratón de Baltimore en chanclas. Su tiempo de 2 h 46 min 58 s, aunque el Guinness no lo validó oficialmente, sigue siendo una hazaña excepcional, especialmente para quienes alguna vez han intentado recorrer 42,195 km en chanclas.

📌 Para tenerlo en cuenta: el ruido de las chanclas durante 42 km es una forma de tortura mental para todos los corredores que te rodean.

La nevera a la espalda, o cómo correr con tu carga

Tony Phoenix-Morrison, apodado “Tony the Fridge”, no se limitó a correr un maratón. Corrió con una nevera de 42 kg atornillada a la espalda y llegó a hacerlo durante 100 días seguidos. Detrás de una idea que de primeras parece completamente disparatada hay una historia: Tony corre para recaudar fondos contra el cáncer, una enfermedad que golpeó de lleno a su familia. La nevera representa el peso simbólico de la pérdida, la lucha y la memoria. Desde el punto de vista deportivo, es, por supuesto, una aberración.

Ningún entrenador que se precie aprobaría semejante carga durante 42 kilómetros. Y, sin embargo, lo hizo. Despacio, con constancia y una regularidad que impone respeto. Y, sobre todo, con un mensaje contundente: « Si puedo cargar con esto, vosotros podéis cargar con algo mucho peor ». No parece que haya encontrado muchos imitadores, pero en la escala del coraje, el británico llegó muy alto.

📌 ¿La moraleja? Todo el mundo corre con un peso sobre los hombros. Él, literalmente.

Tacones de aguja: no es solo una cuestión de glamour

Correr un maratón es un deporte. Correr un maratón con tacones de 7 centímetros es un deporte extremo. Y, aun así, una mujer de Pau lo hizo en el Marathon de Paris de 2019. Y no fue un desfile de cinco minutos: Christelle Doyhambehere tardó 6 horas y 4 minutos en completar los 42 km, con los pies probablemente sumidos en una guerra civil al llegar. Ni zapatillas de repuesto escondidas en la bolsa ni trucos de musical. Solo dolor, glamour y una voluntad de hierro. Sinceramente, ni los más curtidos del Marathon du Médoc llegarían tan lejos.

@ Nicolas Sabathier

📌 Dato curioso: una vez más, el Guinness Book no se anda con bromas: para validar el récord, los tacones deben medir más de 5 cm y llevarse puestos de principio a fin. Sí, hay un juez para eso.

Dinosaurio gigante: una hazaña prehistórica

Desde hace unos años, un disfraz hinchable de T-Rex se ha hecho viral en las redes. Se ve por todas partes: cumpleaños, despedidas de soltero, flashmobs… y ahora también maratones. Un corredor estadounidense completó los 42,195 kilómetros con un disfraz completo de dinosaurio gigante y, de paso, batió el récord de la categoría. Y no hablamos de caminar: puede presumir de haber cruzado la meta en 3 h 59 min. Entre el calor dentro del disfraz, una visibilidad cercana a cero y un equilibrio precario, la hazaña roza lo sobrehumano. Pero también es el tipo de reto que hace sonreír a todo el mundo durante la carrera. Un tiranosaurio galopando por los Campos Elíseos o por Tower Bridge vale más que todos los carteles de ánimo.

📌 : si un dinosaurio puede hacerlo, tú también puedes terminar tu 10K.

Detrás de cada disfraz inverosímil o de cada nevera imposible hay una idea sencilla: correr puede ser algo serio sin tomárselo demasiado en serio. Estos récords insólitos cuestionan los códigos de un deporte a veces demasiado centrado en el rendimiento, los tiempos y las medallas. Nos recuerdan que se pueden recorrer los 42,195 km por una causa, por una apuesta, para hacer reír a los amigos o simplemente para desmarcarse. Y, francamente, en un mundo en el que todo va demasiado rápido, quizá justo necesitábamos a un tipo disfrazado de plátano esprintando por los Campos Elíseos.