Los SMS que se envían durante un maratón
Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026
Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026
Cuando empiezas a sacar el teléfono durante un maratón, no suele ser buena señal. Si es para hacer fotos, todavía tiene un pase, pero cuando lo usas para enviar SMS de auxilio en plena carrera es que las cosas se han torcido de verdad.
✓Aquí va una pequeña recopilación de los peores mensajes que se pueden enviar durante un maratón.
«No puedo más »
El superventas, con miles de copias vendidas en el kilómetro 35. Sí, es duro; claro que no puedes más. Esto es un maratón, no un paseo dominical. Respira, bebe un poco y sigue adelante.
« Me doy la vuelta »
Muy mala idea. Para empezar, ¿quién se da la vuelta en el kilómetro 23? Tendrás que correr igualmente. Más vale seguir recto y acabar con una medalla al cuello que protagonizar un humillante viaje de ida y vuelta.
« Al final lo termino »
¡Ahí está! Parece que la cosa mejora. Después de tres sollozos, una videollamada por FaceTime con mamá y una galleta birlada en el avituallamiento, el ánimo remonta. Y vuelta a correr. Hasta el próximo SMS. Ánimo, el final y la línea de meta están cada vez más cerca…
« Este es el último, ¡lo prometo! »
Nadie se lo cree, así que no merece la pena gastar energía en enviarlo. Ahorra batería, sabemos que mientes. Vamos a adoptar una actitud más positiva y a seguir. ¡Lo vas a conseguir, seguro!
« ¿Puedes venir a buscarme? »
Los 42 km no se completan en Uber. Eso es hacer trampa, ¿no? Solo quedan unos kilómetros, hay que llegar hasta el final. Es duro, por supuesto, pero la meta será aún más especial. Terminar en coche no es una opción. Y piensa en la cara que se te quedará cuando les digas a tus compañeros de trabajo que has terminado el maratón… en el asiento trasero.
« He vomitado »
¡Vaya! A ver, no es lo ideal, eso está claro, pero tampoco pasa nada. Por lo visto, a otros corredores también les ha ocurrido. Debería aguantar, saldrá bien. Total, terminar un maratón sin mancharse está sobrevalorado.
« Tengo calambres, no estoy bien »
Con calambres nadie está bien. Toca una parada en boxes, como se suele decir. Estiras, te quejas, te embadurnas de gel con efecto frío y vuelves a salir cojeando con dignidad.
« ¿Puedes preguntar si hay camiseta en la meta? »
Y si no hay camiseta, ¿se acaba la carrera? No, esto no funciona así. Este mensaje ni siquiera merece respuesta. ¡La sorpresa te espera en la meta!
« Camino »
Sí, puede pasar y tampoco es nada grave. Caminar es seguir avanzando; lo importante es no detenerse. El arco de meta se acerca, es pura matemática. Además, ya verás cómo te cruzas con otros zombis: se formará un pequeño club de caminantes improvisado.
« Pero… ¿por qué me regalaste esto? »
Y sí… Ese dorsal para el maratón era un regalo de cumpleaños; la intención era buena. Una inscripción al maratón como prueba de amor. Ya darás las gracias a los tuyos en la meta. Después de la ducha. Y de la siesta.
¿Y vosotros? ¿Alguna vez habéis intentado contactar con vuestros padres, amigos, pareja o compañeros de trabajo durante una carrera? ¡Ánimo, todo irá bien!
42,195 km, 50.000 zancadas, 12 geles energéticos… y 3 SMS de auxilio enviados a tus pobres allegados. En un mundo ideal, el teléfono se queda guardado. En la vida real, se convierte en el confidente de tus momentos de bajón. Un florilegio de mensajes que nunca deberías escribir entre dos calambres.