Correr con varias zapatillas de running: ¿por qué es una buena idea?

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Por Alanis Duc

Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026

Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026

Correr con varias zapatillas de running: ¿por qué es una buena idea?
© Alanis Duc

Todos hemos pasado horas frente a varias zapatillas intentando elegir la mejor. ¿Te has planteado tener más de un par? Alternar entre diferentes zapatillas puede ser una estrategia muy útil, sobre todo cuando preparas una prueba larga como un maratón. Si los atletas de élite llevan años demostrando sus ventajas, cada vez más corredores populares también la incorporan. Menos fatiga, mayor durabilidad y menor riesgo de lesión: estas son las razones por las que correr con varias zapatillas puede marcar la diferencia.

La estrategia de rotar zapatillas al correr

Rotar zapatillas consiste en alternar entre varios pares de zapatillas de running. Es decir, elegir un modelo u otro en función del entrenamiento previsto o, incluso, de la meteorología. Para poner en marcha esta estrategia necesitas, como mínimo, dos pares. Es la combinación más habitual: uno para entrenar y otro para competir. Puedes llegar a utilizar cuatro o cinco pares. Según tus objetivos y tu presupuesto, también puedes aplicar esta estrategia para preparar tu próximo maratón.

Cada zapatilla tiene sus propias características. Algunos modelos están diseñados para rendir a ritmos muy altos, como el de competición; otros priorizan la comodidad, el agarre o la reactividad. El objetivo de rotar zapatillas es aprovechar al máximo la tecnología de cada par. No es obligatorio hacerlo, pero esta estrategia ofrece numerosas ventajas en la práctica del running.

Reducir el riesgo de lesión y la fatiga

Si las lesiones son la pesadilla de cualquier atleta, rotar zapatillas puede convertirse en tu mejor aliado para mantenerlas alejadas. Alternar entre distintos pares te permitirá reducir la fatiga y, sobre todo, disminuir el riesgo de lesión.

Si adaptas las zapatillas al tipo de sesión, optimizarás su uso y evitarás utilizarlas de forma contraproducente. Un ejemplo muy sencillo: usar unas zapatillas pensadas para competir durante una sesión de rodaje suave. Un modelo con placa de carbono exige mucho a músculos y tendones. Correr los rodajes lentos con él puede sobrecargar determinadas estructuras musculares y tendinosas. En cambio, elegir unas zapatillas más cómodas para los rodajes favorece mucho más la recuperación.

Al optimizar la elección de tus zapatillas también reduces el riesgo de fatiga muscular. La idea es someter a músculos y tendones a la menor carga posible para protegerlos. Por eso, utilizar unas zapatillas reactivas para las sesiones de intensidad y otras más cómodas para los rodajes resulta totalmente coherente.

Alargar la vida útil de las zapatillas de running

Alternar las zapatillas también permite alargar la vida útil de tus pares de running. Según el peso del corredor, el uso y el modelo, la vida útil de unas zapatillas ronda los 600 km. Podrías utilizar el mismo par para todas tus salidas y cambiarlo después de recorrer esos 600 km. Sin embargo, para optimizar su durabilidad resulta interesante poner en práctica una estrategia de rotación.

Una vez más, todo depende de adaptar y optimizar el material. Utilizar unas zapatillas con placa de carbono, que de por sí suelen durar menos que otros modelos más versátiles, por caminos sencillos acelerará su desgaste. En cambio, si tienes unas zapatillas polivalentes, con una protección más sólida, para tus salidas por carretera o senderos fáciles, saldrás ganando. Reservarás las zapatillas de carbono para las sesiones a ritmo y las carreras, y se desgastarán más despacio. El modelo polivalente, menos delicado, será perfecto para el resto de sesiones.

Si estás preparando un maratón, esta es la estrategia de rotación que puedes poner en marcha.

Adaptar las zapatillas al entrenamiento

¿Y si correr con varios pares de zapatillas te permitiera rendir mejor? Utilizar distintos modelos según el tipo de entrenamiento no solo permite optimizar el rendimiento, sino también proteger el cuerpo al adaptarse a las exigencias específicas de cada sesión. Cada par está diseñado para un objetivo concreto: comodidad, respuesta, reactividad… Elegir las zapatillas en función del entrenamiento consiste, ante todo, en asociar las características de un modelo con una sesión determinada.

Los entrenamientos de series, cuestas o tempo requieren zapatillas reactivas, con un buen retorno de energía y poco peso. Estos modelos suelen incorporar una espuma reactiva o una placa de carbono que mejora la eficiencia de la zancada. En cambio, los rodajes suaves y las tiradas largas someten más al sistema muscular y articular debido a la duración prolongada del esfuerzo. Para estas sesiones, las zapatillas más cómodas son una opción más adecuada.


Correr con varios pares de zapatillas requiere un presupuesto algo mayor. Aun así, esta estrategia permite alargar la vida útil de cada par, mejorar el rendimiento y reducir el riesgo de lesión.