¿Por qué casi todo el mundo quiere correr un maratón?

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Por Alanis Duc

Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026

Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026

¿Por qué casi todo el mundo quiere correr un maratón?
© Marathon de Berlin

¿Por qué correr un maratón? Es una gran pregunta. 50.000 corredores toman la salida en cada edición del Maratón de París. En todo el mundo se organizan miles de maratones y muchísimas personas ya han recorrido la distancia más mítica del atletismo. ¿Por qué el maratón atrae a tantos deportistas y, a veces, incluso a quienes no practican deporte? Repasamos las motivaciones que nos llevan a inscribirnos en un maratón.

El maratón, una prueba mítica e histórica

El origen del maratón se remonta al año 490 a. C.. En aquella época, en las playas de Maratón, en Grecia, los soldados atenienses y plateos se enfrentaron a los persas recién desembarcados. Tras una contundente victoria griega, un mensajero llamado Fidípides (o Filípides) recibió el encargo de anunciar la noticia en Atenas. Tuvo que recorrer unos cuarenta kilómetros. Poco después de cumplir con su deber, y completamente exhausto, cayó desplomado. Aunque las versiones difieren, de su valor y de su recorrido, ligados a la victoria griega en la batalla de Maratón, nació casi 3.000 años después la prueba del maratón.

Más allá del mito, el maratón se ha convertido en una prueba de prestigio. 42,195 km exactos. Es la estrella de los Juegos Olímpicos. Cada vez que se intenta batir el récord mundial, el planeta entero tiene los ojos puestos en la carrera. Cada año se organizan miles de maratones por todo el mundo. En un ambiente popular y festivo, estos miles de eventos reciben a corredores de todos los perfiles. Desde principiantes hasta atletas de alto nivel. Con un proyecto personal o en busca de un récord. En grupo o por libre. La más mítica de las distancias del running reúne a corredores, representa la superación personal y encarna la perseverancia.

Las motivaciones de los maratonianos

Si cada año son varios millones los que toman la salida de un maratón, es porque existen motivos que empujan a enfrentarse a la distancia. Cuando preguntas a los maratonianos, aparecen razones muy distintas para ponerse en la línea de salida.

Correr la distancia mítica

Porque es un mito, queremos enfrentarnos a él. Una de las razones que impulsa a muchos corredores a inscribirse es, sin duda, la historia y el prestigio del maratón. Para los más apasionados, después de los 10 km llega el medio maratón. Y, tras completar la media, parece lógico ir a por la distancia mayor. Porque es mítica. Porque la distancia hace soñar. Porque el maratón es una prueba única, una especie de Santo Grial para el corredor popular o experimentado. Seamos sinceros: también nos apuntamos para poder decir «¡he terminado un maratón!» y lucir la medalla con orgullo. Y no es para menos: correr 42,195 km no tiene nada de ordinario. Entre los atletas de élite, la distancia también impone respeto. La duración del esfuerzo, la intensidad, el dolor muscular y el famoso «muro del maratón» son las etapas que hay que superar para completar esta aventura deportiva única.

El efecto grupo y un ambiente único

A menudo, entre amigos y durante una noche que se alarga más de la cuenta, nos lanzamos retos. Correr un maratón es uno de ellos. Muchos corredores llegan a la salida de la distancia reina gracias, o por culpa, de sus amigos. Bajo el efecto del grupo y ante la presión, cedemos y nos hacemos con un dorsal. Nos adentramos en lo desconocido, pero en compañía. ¡Juntos somos más fuertes! Participar en un maratón es casi como salir de fiesta, aunque al día siguiente duelen más las piernas que la cabeza. Según el evento, encontrarás un ambiente único, bandas de música cada pocos kilómetros, una multitud entregada y una recta final convertida en escenario de mil emociones. Correr un maratón es, en cierto modo, viajar. Descubrir un lugar nuevo o redescubrir tu ciudad de siempre mientras compartes el esfuerzo con completos desconocidos. Hoy, grandes ciudades como Nueva York, París, Tokio o Londres organizan su propio maratón. Esa es otra de las razones que nos empujan a correrlo.

Superarse a uno mismo

Correr un maratón representa un gran logro personal. Muchos lo viven como una forma de demostrarse que pueden completar un esfuerzo largo y exigente. Porque superar los 42,195 km significa, ante todo, llegar hasta el límite de uno mismo. Hace falta fuerza física y mental para atravesar la montaña rusa de emociones del maratón. Durante los primeros kilómetros, las piernas y la respiración permiten avanzar cómodamente al ritmo previsto. Poco a poco, la cabeza toma el relevo de un cuerpo que empieza a acusar la fatiga. El kilómetro 30 y el famoso «muro del maratón» son un momento clave de la carrera. Abandonar puede parecer tentador. Para quienes consiguen superar ese trance y cruzar la meta, es un auténtico motivo de orgullo. El maratón también es una escuela de vida que enseña superación, determinación, compromiso y disciplina. Sí, la preparación para el maratón ya es una prueba en sí misma. Se desarrolla durante varias semanas. Los futuros maratonianos salen de su zona de confort desde los primeros entrenamientos y tienen que afrontar los momentos de cansancio. Con un punto de audacia, mucha determinación y una buena dosis de valor, es posible.

Correr por una causa o un proyecto personal

Cada vez más maratones permiten correr para defender una causa. Estos eventos deportivos se crean y organizan para apoyar a asociaciones, dar visibilidad a una causa o recaudar fondos. Combinan esfuerzo físico y compromiso solidario. A veces, ese es el impulso que lleva a los corredores a tomar la salida y superarse. En el proceso de inscripción de algunos maratones es posible conseguir un dorsal solidario. Parte del importe de la inscripción se dona a una asociación. Es el caso del Maratón de París, por ejemplo. Estos maratones permiten unir deporte y solidaridad, dando sentido al esfuerzo individual.

Para otros, todo un proyecto gira en torno al maratón. Un reto personal motivado por razones que van desde salir de la zona de confort hasta vivir una experiencia única. Algunos se proponen correr un maratón para celebrar una fecha importante. Para otros, es el objetivo final después de un periodo de puesta en forma. Cada maratoniano encuentra sus propias motivaciones para decidir tomar la salida de la distancia reina.

Una prueba al alcance de todos

No, el maratón no está reservado a los atletas de élite, sino a cualquiera que tenga la voluntad de conseguirlo. Las carreras en ruta y, en particular, el maratón son pruebas abiertas a todos. No hay nada mejor que algunas cifras para demostrarlo. Según un estudio realizado en 2024 por RunRepeat, el maratoniano medio completa los 42,195 km en 4 horas, 26 minutos y 33 segundos. Eso equivale a un ritmo de 9,5 km/h, muy lejos de las marcas de los mejores. El estudio es bastante preciso, ya que RunRepeat recopiló 35 millones de resultados de carreras.

Con varios miles de maratones organizados cada año en todo el mundo, cualquiera puede encontrar una prueba cerca de casa, algo bastante práctico. Los organizadores establecen cajones de salida y los corredores parten por oleadas según su nivel, lo que les permite correr junto a personas con objetivos más o menos similares. Motivación y apoyo garantizados. Cada uno puede prepararse como prefiera y perseguir su propio objetivo: un tiempo, una posición o, simplemente, terminar la carrera.


Entonces, ¿por qué correr un maratón? Hay casi tantas respuestas como corredores. Te toca encontrar el motivo que te llevará a preparar un maratón. Más allá del rendimiento, correr un maratón es, ante todo, una aventura humana y un momento de orgullo inolvidable.