El equipamiento «ultratécnico» que no sirve para nada en maratón

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Por Alanis Duc

Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026

Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026

El equipamiento «ultratécnico» que no sirve para nada en maratón

En el mundo del running existe una regla no escrita: cuanto más caro es un producto y más promesas tecnológicas incluye, más rápido te hace correr. En la salida de un maratón, a veces, incluso muy a menudo, aparece ese corredor con un arsenal de equipamiento y gadgets de todo tipo. Entre las zapatillas con placa de carbono, las camisetas “termorreguladoras” y los relojes GPS capaces de calcular la distancia entre la Tierra y la Luna, la industria deportiva compite en ingenio para vendernos sueños. En este artículo nos tomamos con algo de humor los excesos del marketing deportivo y esos productos que, pese a su aspecto de alta tecnología, al final solo sirven para alimentar nuestro ego o vaciar la cartera.

Las zapatillas, la pieza clave

En 2025, la zapatilla con placa de carbono es, sin duda, la superestrella del pelotón maratoniano. Espuma ultrarrreactiva, placa de carbono, suelas gruesas… Están diseñadas literalmente para impulsarte hacia tu récord. A 350 euros el par, más les vale permitirte batir tu récord. Lo que no dice el marketing es que las zapatillas con placa de carbono no sustituyen ni al entrenamiento ni a la resistencia. Dicho de otro modo, aunque lleves un par carísimo, acabarás sufriendo como cualquier maratoniano que se precie.

El mono compresivo «ultraaerodinámico»

Hablamos del mono que viste en los velocistas durante los últimos Juegos Olímpicos. Un mono ultr ceñido, confeccionado con tejidos ligeros y aerodinámicos para reducir la resistencia del aire. El problema es que, salvo que corras el maratón a 30 km/h de media, la diferencia resulta imperceptible. En la salida parecerás un superhéroe que alternará caminar y correr después del kilómetro 30. Y seamos sinceros: ponerse semejante atuendo a 25 °C y en pleno esfuerzo es, sobre todo, una invitación a sudar. Paradójico cuando lo que buscas es evitar el sobrecalentamiento.

La banda de frecuencia cardíaca hiperconectada

Una banda que te colocas alrededor del torso o del pecho; hasta ahí, nada especialmente innovador. En realidad, es mucho más que una simple banda. Gracias a sus sensores, te permite seguir en tiempo real tu frecuencia cardíaca, tu nivel de esfuerzo e incluso tu estado de ánimo del día. Muy completa, ¿no? Para un atleta de élite, sí. Pero cuando vas sufriendo en un maratón, no necesitas ningún gadget para entender que la zona roja está cerca.

El reloj GPS desarrollado por la NASA

Por lo general, viene acompañado de la banda de frecuencia cardíaca hiperconectada. Con algunos modelos que cuestan la mitad de tu sueldo, el reloj GPS es una auténtica joya tecnológica. Según el vendedor, los modelos más avanzados incluso te permitirían llegar a la Luna sin necesidad de entrenar como Thomas Pesquet. Interesante. Con sus decenas de sensores y algoritmos avanzados, promete una análisis exhaustivo de tu rendimiento: VO2 máx., cadencia, altitud, nivel de fatiga, previsión meteorológica e incluso, en algunos casos, tu porcentaje de recuperación óptima. Cuando estés luchando con tu alma en el próximo maratón, solo querrás saber cuántos kilómetros te quedan para alcanzar la liberación. Para los más despistados, cuando te pierdes en una tirada larga, no es el reloj quien te devuelve al buen camino, sino Google Maps.

El cinturón portageles XXL, también conocido como la tienda de ultramarinos móvil

Algunos corredores parecen confundir una carrera de 42 km con Supervivientes. Su cinturón, equipado con aproximadamente diez compartimentos para geles y tres bolsillos con cremallera, va hasta los topes. Geles energéticos a unos 3 euros la unidad, barritas saladas, dulces, agridulces, purés y hasta un pequeño sándwich… Por si acaso. Algunos buscan ligereza; para otros, el peso no es un problema. ¿El problema? En la mayoría de los maratones hay avituallamientos completos cada 5 kilómetros. No hace falta cargar con una reserva de comida digna de un ultratrail. Nos gustaría preguntarle a la organización a partir de cuántos geles este corredor se convierte oficialmente en la tienda ambulante de la carrera.

Los calcetines de compresión que prometen piernas biónicas

Los calcetines de compresión son algo así como el superventas del sector. Se supone que lo hacen todo: mejorar la circulación sanguínea, favorecer la recuperación, reducir la fatiga muscular, limitar el riesgo de lesión, correr el maratón por ti… En resumen, prometen unas piernas ligeras e incansables. Pero, siendo realistas, esos calcetines ultraceñidos no van a convertirte en un ciborg del maratón. Si no estás entrenado o llegas cansado, no esperes milagros.

El gel energético revolucionario

Golpe de energía, resistencia prolongada, speed tonic… A juzgar por el envase, un simple gel te convertiría en una máquina de guerra del maratón. Un elixir milagroso, el combustible definitivo, un subidón de energía. Pero la realidad es muy distinta. Un sabor dudoso, no siempre del agrado de todos. Un efecto inmediato que no es precisamente inmediato. Sí, no esperes un subidón digno de una seta de Mario Kart. Y el precio, desorbitado. Por supuesto, los pruebas por primera vez en plena carrera. Tampoco hay que exagerar: a tres euros la unidad, no vas a comprar 50 durante la preparación para “ver si los asimilas”. Y primera vez en carrera significa dolor de barriga. Después de 15 kilómetros, serás incapaz de tragarte un tercero y terminarás la carrera con el clásico trozo de plátano en cada avituallamiento. Rentable.

Si se supone que las últimas zapatillas te impulsan, el reloj GPS te guía y los geles energéticos te dan alas, no olvides que entrenar sigue siendo una de las formas más seguras de rendir bien en carrera.