Las fotos oficiales de la carrera: una tragedia en 10 actos

AD
Por Alanis Duc

Publicado el mié, 9 de septiembre de 2026

Actualizado el mié, 9 de septiembre de 2026

Las fotos oficiales de la carrera: una tragedia en 10 actos

Tragedia: acontecimiento de carácter dramático y catastrófico. Eso es exactamente lo que ocurre cuando descubres las fotos oficiales de tu último maratón. El tiempo apremia, todo el mundo a tu alrededor presume de marca y tú has depositado tu última esperanza en los fotógrafos oficiales. La esperanza de encontrar alguna foto, digamos, «publicable». La zancada, la expresión del rostro, el músculo marcado, la respiración fluida, la sensación de velocidad. Dicho así, parece una batalla perdida, pero todavía confías. Cuando recibes el famoso correo de la organización: «Las fotos oficiales de la carrera ya están disponibles online», se desata una mezcla de emociones. Entusiasmo, ilusión, orgullo. Al abrir el pack de fotos, ya no sabes si reír o llorar.

Acto 1: Tú te lo crees, nosotros no. Km 0

El comienzo de la historia es prometedor. Menos mal, dirás, si todavía ni has empezado. La foto es espectacular. Una mezcla de emociones, sonrisa contenida y determinación latente. Levantas los brazos, ya te ves en lo más alto. Sí, hablamos del primer cajón del podio. Frente al ordenador, ya echas mano de la tarjeta porque, si las nueve siguientes son igual de buenas, pasarás por caja y comprarás el álbum para cambiar todas tus fotos de perfil. Nosotros no habríamos apostado ni un euro. Alerta spoiler: acertamos.

Acto 2: Un optimismo sospechoso. Km 5

Ya han caído los primeros kilómetros del maratón. Sonríes, la zancada parece ligera y todo marcha sobre ruedas. Hemos dicho «parece». La sonrisa sigue ahí, aunque ya cuesta un poco más mantenerla. De hecho, hasta te preguntas si no será de pega. Cinco kilómetros y ya empieza a tirar. Estamos deseando ver lo que viene.

Acto 3: Todo bajo control (es mentira). Km 15

Ya ha pasado de sobra la primera hora de carrera y empiezas a asumir que esto puede alargarse más de lo previsto. Esta vez tienes las mejillas sonrosadas y el sudor ya se deja ver. El resultado de la foto es bastante sorprendente. Parece que lo tienes todo bajo control, que nada puede contigo. Si hacemos zoom, queda claro que la única pregunta que te ronda en ese momento es: «por qué he pagado por hacer esto». En realidad, ni siquiera hace falta ampliar la imagen para verlo.

Acto 4: Ya estás sufriendo. Km 20

Ni siquiera has llegado a la mitad y ya tienes el gesto desencajado. Efectivamente, esto va a durar mucho más de lo previsto. En el kilómetro 20 entras de lleno en una zona de turbulencias. La ligereza de tu zancada se quedó en el kilómetro 5. Se intuye el combate interior. Por supuesto, quieres mantener la dignidad y aparentar fortaleza, pero no: Photoshop no podrá hacer nada con esos rasgos de sufrimiento que acaban de aparecer. El modo supervivencia está a la vuelta de la esquina. Mala noticia cuando todavía queda más de la mitad.

Acto 5: La foto que nadie verá. Km 30

Ya no sabes si estás ante el muro del maratón o ante un campo de batalla. Y eso que tu amigo ya te había avisado la víspera: «El muro del maratón no es ningún mito». Tú debías de pensar que eras más fuerte. Pues no. Has chocado contra él de frente y esta foto resume a la perfección el concepto de maratón. Por supuesto, habías visto al fotógrafo, que se había colocado estratégicamente en el kilómetro 30 a primera hora de la mañana (sí, los primeros ya han llegado hace tres horas y media). Esta vez es imposible disimular. El cuerpo te abandona y la cabeza también.

Acto 6: La traición de la mirada. Km 35

«Quien no arriesga no gana». La intención era buena, eso sí. Lo que no habías previsto era encontrarte a un fotógrafo apostado justo allí. En un arrebato de sorpresa, tiras de tus últimas fuerzas para parecer una persona normal. La foto lo deja claro. Fuerzas lo que tú crees que es una sonrisa. No lo es. Como todas las anteriores, esta foto también irá directa a la papelera.

Acto 7: Piloto automático. Km 38

«Lo importante es terminar». ¡Bien visto! Cuando el crono supera las cinco horas, lo importante es terminar. A estas alturas, como mucho aspiras a salvar la foto de meta. Como poco, siempre te quedará el selfie con tu smartphone de última generación, empañado, y la medalla de finisher colgada al cuello. Kilómetro 38: tu tez se acerca a la de un lavabo y el fotógrafo ya no puede hacer nada. Tienes la boca seca porque hidratarse es de tramposos. En general, queda poco que pueda favorecerte, salvo un pulgar levantado que apenas consigues hacer al pasar frente al objetivo.

Acto 8: La foto en la que crees estar solo. Km 42

Este es tu momento, sin duda. Después de más de cinco horas de esfuerzo, por fin lo ves. Sí, el arco de meta, claro, aunque hablábamos sobre todo del fotógrafo sentado en su silla. Tu héroe del día. El que te permitirá rescatar al menos una foto publicable. Te preparas, alargas la zancada, te enderezas, relajas el rostro y finges facilidad. En ese momento crees que la ejecución ha sido perfecta. Hasta que descubres que no ha sido así. Tu mirada está perdida y vacía, como si tu alma hubiera abandonado el cuerpo. Avanzas por instinto, sin la menor coordinación entre brazos y piernas. No controlas absolutamente nada y la foto parece sacada de una película de terror.

Acto 9: La segunda foto de meta, una segunda oportunidad. Km 42

Cuando descubres que hay otra foto tuya en la llegada, parece la guinda del pastel. El dorsal 6537 pasó justo delante de ti en ese preciso instante. No te preocupes: en cualquier caso, la foto no habría salido mejor.

Acto 10: La revelación final

Entraste en la web oficial de las fotos de los corredores cargado de esperanza. Quizá de demasiada. En resumen, solo la primera foto puede servir. El problema es que todavía se ve el arco de salida. No es precisamente material para presumir en redes. Al final ves que el pack cuesta 30 euros y no puedes evitar soltar un: «De todos modos, me quedo con los recuerdos en la cabeza». Esta noche veremos desfilar por nuestros feeds tu selfie con la medalla de finisher.

Nada sobre el tiempo, sobre tu estado al llegar o sobre tu puesto en la clasificación. Solo un simple «Finisher Marathon ✅».